En un día como cualquier otro, la lluvia caía, pero eso no impedía que dos niños jugaran inocentemente.
- ¡Ida-chan! Atrápame – La niña corría de charco en charco intentando evitar que su amiga la atrapara.
- Ya verás que si lo hare – El niño perseguía a su amiga.
La niña mientras corría miro hacia atrás dándose cuenta de que su amigo estaba por alcanzarla. Intento correr más rápido, pero era inútil.
- ¡Te tengo! – Exclamo el chico al dar un gran salto para así atrapar a su amiga. Al saltar, provoco que él y la niña cayeran en un charco de agua.
- ¡¿Eh?¡ ¡No es justo! – Se quejó la niña.
- Jejeje – El niño se reía de la actitud de su amiga – Lo que pasa es que no sabes perder Kina-chan – Comento.
- Eso no es cierto – La niña inflo sus cachetes.
- Claro que si – Reía.
- ¡Jm! – La niña desvió la mirada y se cruzó de brazos.
- Oh, ¿te enojaste? – Pregunto burlón.
- No – No lo miraba.
- Oh, es una lástima. Creo que no tendré con quien ir a la feria este fin de semana – Decía provocadoramente.
- Eh? – La niña lo miro sorprendida.
- Ni tampoco al patinaje sobre hielo, pero bueno, ¿Qué se le puede hacer? – El niño se levanta.
La niña al ver que su amiga estaba por irse, lo sujeto del brazo – No seas malo Ida-chan – Lo miro con tristeza.
- ¿Ahora yo soy el malo? – Pregunto con una sonrisa curiosa.
- ¡Vamos! Sabes que estaba jugando – Se excusa – Por favor, ¿sí? – Insiste.
- Mmm... – Piensa unos segundos – No lose... –
- ¡Por favor! – Suplica.
- Jejeje – El niño comienza a reír – Sabes que sí, no puedo pelearme contigo –
- ¡Yei! – Alzo las manos en señal de emoción.
- Bueno, bueno, es hora de ir a casa o se hará tarde – El niño ayudo a levantar a su amiga.
- ¡Si! – Asintió.
En casa de la niña
- ¡Oka-san! ¡Oto-san! ¡Ya volví! – Decía la niña al entrar a su casa y quitarse los zapatos.
- ¡Kina! – El padre se emociona al ver a la niña llegar y va hacia ella.
- ¡Kina! – La madre hace lo mismo que el hombre – Llegas a tiempo para arreglarte para la fiesta de esta noche – Comento.
- Lose. Ida-chan me lo recordó – Comento.
- Bueno, no esperemos más y ve a arreglarte – Dijo la mama.
El mayordomo de la casa se acerca a la niña – Acompáñeme, señorita Kinaiya –
- Si, Daitsu-san – Kinaiya lo sigue.
- Nosotros también debemos ir a prepararnos – Comenta el padre.
- Jejeje – La mujer se ríe – Claro – Lo empuja despacio hacia otra habitación.
Mi nombre es Shigiru Kinaiya, pero las personas más cercanas a mí me llaman Kina. Mi familia es socioeconómica alta, según mi padre, él se llama Shigiru Konoha. Es un empresario que se encarga de manejar una empresa de aparatos tecnológicos. Mi madre se llama Shigiru Daidoji, ella es una economista en la misma empresa.
Cuento con 10 años de edad, estoy en 5 grado de primaria, acabo de empezar. A pesar de mi corta edad he sabido sobrellevar mi vida como represente de la familia. Pero eso no impide que pueda divertirme acorde a mi edad.
Mi amigo se llama Konogua Daidagua, lo llama Ida-chan. Él vive enfrente de mi casa, su familia también es socioeconómicamente alta. Por lo cual, nuestras familias hacen una fiesta muy seguido en alguna de las casas. En estas se hablan de los proyectos a futuro, metas y visiones de la empresa.
De hecho, esta noche habrá una fiesta, por lo cual, debo vestirse para la ocasión.
Daitsu se acerca a la puerta del baño donde Kina se estaba cambiando y toca la puerta.
- Ya voy – La niña se coloca unos aretes en sus orejas de color celestes.
La vestimenta consistía de un vestido de color celeste claro con unas zapatillas blancas. Su peinado era de dos coletas y en cada una de ellas había un moño de color celeste. Llevaba un par de guantes color blanco que llegaban hasta el ante brazo.
Después de haber terminado de cambiarse decidió bajar a la fiesta que ya había comenzado. Las miradas se concentraban en ella cuando entro al salón. Kina saludo a cada una de las personas del lugar, después iría a buscar a su fiel amigo Daidagua.
- Sabía que estarías aquí – Kina hablo estando detrás de él.
Daidagua estaba en la mesa de dulces, agarra uno, tras otro, hasta que escucho a su amiga detrás de él.
- Es de mala educación tomar cosas sin permiso – Reprimió Kina.
- Es gratis, no son de nadie – Vuelve a tomar otro.
- Jajaja – Kina ríe ante las acciones de su amigo.
- Oye, no es por ofenderte, pero últimamente te has vuelto aburrida – Daidagua hablaba mientras tenía un dulce en la boca.
- Primero, no hables con la boca llena. Segundo, no es verdad, solamente soy algo firme. Las personas esperan mucho de nosotros.
Daidagua traga el dulce que comía – Perdón señorita madura, somos niños, ¿Cómo van a esperar al de nosotros? – Pregunto incrédulo.
- Por nuestras familia – Responde.
- ¿Y eso que? Estoy en la misma posición que tú y no me ves de esa manera –
- ¿Sera acaso porque no te interesa? –
- Quizá – Duda – Además, nuestros vecinos no lo hacen tampoco – Se defiende.
- Buen punto – Concuerda – Pero deberías de interesarte un poco – Aconseja.
- Ya relájate o te saldrán arrugas –
Kina se sintió ofendida y toco su cara para ver si no poseía alguna. Se cruza de brazos y desvía la mirada.
Daidagua se percata del humor de su amiga – ¡Oh! Lo lamento señorita Shigiru. No era mi intensión hacerle enojar – Se inclina y vuelve a incorporare – Como recompensa, le apetecería bailar conmigo – Extiende su mano.
Kina lo pensó por un momento. Tomo su mano – Esta bien – Con una mueca.
Daidagua guio a Kina hasta el centro de la pista y comenzaron a bailar junto a los demás. Termino la canción, hicieron reverencia, aplaudieron y fueron hacia el balcón.
- Kina... – Daidagua llamo a su amiga. Kina lo miro a ver esperando que prosiguiera su comentario – ¿No te cansas de esto? – Pregunto mirando hacia el suelo.
- ¿A qué te refieres? – Kina pregunta ingenua.
- De esta vida, de las fiestas, la formalidad – Se mueve conforme sus palabras y finalmente se posiciona frente a ella mirando fijamente esperando su respuesta.
Kina bajo la mirada y jugo con sus dedos – Soy muy joven para saber si me gusta o no – Se excusa.
- Y nuevamente tenemos a la mujer madura – Se quejó.
Kina se molesta – Solo trato de hacer lo que mis padres me dicen – Lo mira.
- Pero es tu vida – Se exalta – Ellos no deben decidir por ti – Argumenta.
Kina baja la mirada y lo piensa un momento – Soy demasiado joven para decir por mí misma o para saber qué es lo mejor para mí – Vuelve a excusarse.
Daidagua se sorprende ante su insistente respuesta. Apretó los puños resignado. Suspiro y se colocó nuevamente al lado de su amiga – Tal vez... tengas razón – Analizo mientras contemplaba el cielo.
Kina voltea a mirarlo e inconscientemente sonríe. Tras unos segundos, decide sacarlo de su trance picando su estómago, él se queja y se soba el lugar afectado - ¿Ahora quién es el raro? – Pregunta sarcástica.
- Ahora veras – Amenaza mientras se acerca lentamente a ella.
- No... Ida-chan – Se aleja lentamente – No lo hagas... –
- Vamos, solo quiero jugar – Sonríe maliciosamente mientras se acerca más.
- ¡No te acerques! – Sale corriendo.
- ¡Muy tarde! – La alcanza y ambos caen al suelo.
- ¡Au! – Kina se queja ante la caída. Daidagua solo ríe - ¡No es gracioso! – Alza la voz.
- ¡Jajaja! Para mí si lo es – Sigue riendo a carcajadas.
Kina lo miraba molesta, pero conforme lo veía reír, su risa la contagio y termino riendo junto a él.
Ida-chan...mi mejor amigo. Lo conozco desde que éramos bebes, nuestras familias son vecinas, él siempre ha jugado conmigo, nunca me ha dejado sola. Me acompaña en los estudios y también a varios lugares, como ferias, parques, incluso ríos. Él ha sido un gran amigo... Mi mejor amigo... o al menos... eso creí...
1 años después
Daidagua empuja a Kinaiya, lo cual provoca que esta caiga violentamente al suelo.
- A-Ay... – Kina se queja por la caída.
Daidagua se acerca lentamente a ella y la mira desde arriba. Kinaiya trata de esconderse en su cuerpo, le tenía miedo.
Él se agacha y la mira preocupado - ¿Qué pasa? ¿Te lastimaste? Jajaja – Su preocupación cambio a una risa burlona y se levanta.
Kinaiya solo agacha su cabeza.
- ¿Cómo es que alguien como tu existe? – Ofendió una chica de cabello café que se encontraba al lado izquierdo de Daidagua.
- Lucy-chan... – Kina la miro con tristeza.
- Eres una egoísta, no te soporto – Prosiguió una chica con mechas de su cabello color morada – Solo porque eres de una familia reconocida no quiere decir que te debas de sentir superior a nosotras – La miro con odio.
- Ami-chan... – Sus ojos comenzaron a verse llorosos.
- ¡Tsk! ¿Cómo pude ser amigo de alguien tan caprichosa como tú? – Se acerca un poco y le da una patada en el estómago.
- ¡A-Ah! – Kinaiya inmediatamente se sujeta el estómago tratando de soportar el dolor – I-Ida-chan – Menciono débilmente.
- Y otra cosa, no vuelvas a llamarme de esa forma – La vuelve a patear.
- ¡Ah! – Ahogo su grito, su voz la estaba perdiendo por dolor.
- ¿Entendiste? – Da media vuelta – No eres digna de llamarme por mi nombre – La miro de reojo y se aleja junto a las otras chicas.
Kina se abrazó a sí misma en el suelo – I-Ida-chan – Comenzó a llorar.
Al día siguiente
Kinaiya caminaba por los pasillos mientras abrazaba sus libros con la mirada hacia el suelo.
Lucy se colocó frente a Kinaiya impidiendo que esta pudiera avanzar, acto seguida Kinaiya alzo la vista para verla - ¡Kina-chan! – Dice la chica con una radiante sonrisa.
- L-Lucy-chan... – Kinaiya se alejó unos pasos de ella asustada.
- ¿Eh? ¿Qué ocurre? Te ves algo pálida – Intenta tocarle la mejilla pero Kinaiya se aleja – Tranquila, no te voy a dañar – Le da una sonrisa amable – mucho – Esa amabilidad desapareció y mostro una mirada de desprecio.
Kinaiya se espantó y se alejó de golpe, pero choca con alguien que estaba detrás de ella. Alza la mirada y se encuentra con Mikami.
- ¿Kina-chan? ¿Estás bien? – Pregunta sarcástica y la empuja. Kinaiya cae al suelo y suelta los libros ocasionando que estos se esparzan.
- A-Ami-chan... – Menciona mientras intenta levantarse lentamente.
Mikami se agacha a su altura y la mira – Oww, ¿te caíste? ¡Jajaja! – Se burla y vuelve a incorporarse.
Lucy se acerca a Kinaiya y toma uno de los libros – Déjame te ayudo, quitándote un peso de encima – Lo sujeta y le arranca las hojas.
Kinaiya contemplo el desastre que hacia ellas, mirando cada una de las hojas caer al suelo – N-No... – Petrificada mira uno de los libros, rápidamente lo toma y lo abraza fuertemente.
- Oh, mira – Mikami señala a Kinaiya – Alguien quiere mucho ese libro – Se acerca y trata de arrebatárselo.
- N-No... – Kinaiya lo abrazaba más fuerte impidiendo que lo tomara.
- ¡Oh vamos! Es solo un estúpido libro – Comento Lucy molesta. Estaba a punto de darle una bofetada, pero una voz masculina se lo impidió.
- Te equivocas Lucy – Corrigió Daidagua quien caminaba en dirección a ellas.
- Daidagua... – Lucy lo mira sorprendida.
- Ida-chan... – Kinaiya levanta la cabeza lentamente.
Daidagua se acerca a Kinaiya hasta quedar frente a ella – Ese libro... es el de tu difunta madre... ¿verdad? – La mira con seriedad.
Kinaiya baja su mirada y abraza más fuerte el libro – Oka-san... – Sus ojos vuelven a aguadarse.
- Me lo imagine – Patea las manos de Kinaiya, ya que se hallaban rodeando el libro frente a su estómago. Ella se queja, pero trata de retener los gritos - ¿Para qué lo cuidas? Tu misma la mataste – Daidagua la patea en un costado, provocando que esta se tirara en el suelo.
- I-Ida-chan... – Se oculta en sí misma.
- Y también... ¡Te dije que no volvieras a llamarme así! – La vuelve a patear en un el estómago.
- ¡A-Ah! – Escupe un poco de sangre.
Daidagua se aleja un poco – Sino hubieras sido caprichosa – Da media vuelta – Tu madre no estaría muerta – Se va del lugar junto a Lucy y Mikami.
Kinaiya junta sus piernas y las abraza junto con el libro – Oka...-san... – Las lágrimas vuelven a salir de sus ojos.
Más tarde. En la casa de Kinaiya
Kinaiya abre la puerta lentamente y busca a su alrededor. Se adentra a la casa rápidamente, como si evitara a alguien.
- ¡Kina! – La voz de su padre la dejo helada y solo volteo a verlo – Hija – Se acerca rápidamente - ¿Estas bien? Ayer te metiste a tu cuarto y en la mañana no te despediste – Acaricio su mejilla.
- Si, estaba cansada y debía llegar rápido a la escuela – Se excusa con una sonrisa.
- ¿Qué te paso? – Le va una marca en la mejilla.
- ¿Eh? – Se tapa la herida – Solo me pegaron con una pelota por accidente – Miente.
- No mientas – Su padre la toma de los hombros – No es la primera vez que vuelves con golpes o moretones –
- Oto-san... – Lagrimas comenzaron a salir nuevamente por sus ojos.
- Tranquila – La abraza – No te preocupes, maña mismo nos iremos de aquí –
- ¿Eh? – Se separa – Oto-san no necesitas... – Se limpia las lágrimas.
- Tranquila – Acaricia su mejilla – Debemos irnos, me dieron trabajo en otra ciudad. Nos iremos mañana por la mañana –
- Oto-san... Muchas gracias – Sonríe amable.
- No agradezcas, eres mi hija y debo asegurarme de que estés bien y seas feliz – Le besa la frente.
- Jeje. Me voy a mi cuarto – Le da un último abrazo y sube las escaleras en dirección a su habitación.
- Descansa, mañana tendremos un largo día – Se despide.
Kinaiya se fue a dormir, a pesar del dolor que sentía en todo su cuerpo, estaba feliz, ya que no volvería a experimentar algo similar. Oh...al menos...eso pensaba.
El despertador suena. Kinaiya se levanta un poco adormilada, dirige su mirada al reloj, lo toma y apaga la alarma – Jejeje. Buenos días – Sonríe.
- ¡Hija! Ya despierta – Llamo Konoha desde la parte de abajo.
- ¡Si! – Respondió rápidamente y se levantó de la cama. Se cambió la pijama y bajo a ver a si padre – Oto-san -
- Hija – La mira – Apúrate, salimos en una hora – Advierte.
- ¡Si! – Asiente emocionada y vuelve a subir.
Kinaiya acomoda en las maletas lo que le faltaba. Sentía un gran alivio cada vez que metía una prenda en la maleta, pero a la vez sentía una profunda tristeza.
Más tarde, Kinaiya y su padre ya se encontraban fuera de la casa. Daitsu estaba metiendo las maletas a la cajuela.
Kinaiya miraba la casa con cierta nostalgia. Su padre quien estaba al lado de ella, la tomo de los hombros. Kina lo mira de inmediato.
- Ya es hora – Sonríe cálidamente.
- Si... – Baja la mirada. Suspira y alza la vista. Sonríe.
Konoha llevo a Kinaiya al interior del carro, ella puso su mirada hacia la ventana.
No lo podía creer. Estaba alejándome de aquello que me hacía daño – Pensaba Kinaiya mirando hacia ventana - Todo lo malo desaparecía dentro de unas horas. Pero... ¿Estaré haciendo lo correcto? – Dudaba de sí misma – Ha algo que me duele además de mi cuerpo, para ser específica, en el pecho – Pega sus manos contra su pecho – Ida-chan... Desde la niñez fuiste mi mejor amiga, viví muchos años a tu lado... Por eso mismo era inevitable que me enamorara de ti – Ríe internamente – Es irónico, antes amigos y ahora desconocidos. A pesar de todo el daño que me ocasionaste, este sentimiento permaneció latente. Lamento no habértelo dicho antes. Ida-chan... Siempre me gustaste – Se recarga en el respaldo del asiento, cierra los ojos y se queda así hasta quedarse dormida.
Continuara...
La historia es de una chica llamada Shigiru Kinaiya, ella es una chica rica, tiene un mejor amigo el cual se llama Konogua Daidagua, al igual que Kinaiya, el es de familia rica, ellos a pesar de ser niños, se preocupan mucho por su futuro, pero aun así, tratan de despreocuparse por el simple hecho de ser niños, pero a veces cuando el tiempo pasa....muchas cosas cambian y también muchos sentimientos se borran.....pero en esta historia no sera lo único que se borre.
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