lunes, 29 de agosto de 2016

Capítulo 5 (Final): Desenlace

Aunque una amistad sea fuerte, siempre habrá personas quieran sabotearla, pero... ¿Eso no quiere decir que no era tan fuerte como se decía?
Al día siguiente, Amanayo se encontraba dormido en la silla con un diario abierto en su pecho.
Mitsuki abre la puerta sigilosamente - ¿Kitsune-san? - Lo llama en un susurro. Sin embargo, Daidagua abrió lo que quedaba de la puerta de un portazo.
- ¡Despierta! - Grita. Al instante, Amanayo se despierta de golpe.
- ¡¿Qué?! ¡¿Cuándo!? ¡¿Donde?! - Amanayo mira alrededor mientras sostiene el diario.
- Ya es de día - Frente a él.
- Tsk, gracias por decírmelo. No me había percatado - Amanayo habla sarcástico.
- De nada - Daidagua usa el mismo tono.
Mitsuki suspira - Bueno, los tres debemos de salir. El doctor le dará la última revisada a Kina, ¿No despertó en todo el día? - Pregunta Mitsuki a Amanayo.
- No, pero alcance a escuchar gemidos o jadeos - Explica.
- Ya veo... - Mitsuki baja la mirada preocupada.
- Tranquila estará bien - Daidagua la toma de los hombros y ambos salen.
Amanayo los mira salir, y tras unos segundos sale con el diario.
Tras unos minutos, el doctor sale de la habitación.
- ¿Cómo está Doctor? - Pregunta Mitsuki inquieta.
El Doctor le da una sonrisa - Ella está bien, solo se la ha pasado descansado. Si ha despertado en leves momentos, pero no tarda en recobrar el sueño. No debe tardar en despertar, cuando eso pase la daremos de alta - Explica colocando la mano en el hombro de Mitsuki.
Mitsuki suelta un suspiro largo - Me alegra -
- Bien, cuando despierten llamen a una enfermera para hacer el papeleo - Aclara y se va.
Mitsuki se gira para mirar a los chicos - Ella estará bien, no tardará en despertar, debo ir a avisarle a su padre, así que - Amanayo la interrumpe.
- Yo me quedaré - 
- ¡¿Eh?! - Lo mira sorprendido - ¿Quién te dio esa autorización? - Daidagua lo cuestiona.
- Yo mismo - Responde tranquilo.
- ¿De verdad? Entonces-
- ¡Basta! - Mitsuki se pone en medio - Él se quedara - Mira a Daidagua.
- ¡¿Qué?! ¡¿Por qué?! - Daidagua se altera.
- Porque yo lo digo. Ya cuidarte a Kina dos días seguidos, date un descanso - 
Daidagua suspira - Bien - Insatisfecho.
- Bueno, Kitsune-san - Él la mira atento - Cuidaras a Kina hasta la tarde. No tardaremos -
- Esta bien -
- Bien, nosotros nos vamos. Daidagua no tardes - Comienza a irse.
Daidagua se acerca a Amanayo y se coloca al lado de el - Cuídala - Acto seguido se aleja. Por su parte, Amanayo solo hace una mueca y entra a la habitación de nuevo.
No perdió ni un minutos más, tomo el diario y comenzó a leer sin detenerse, tenía poco tiempo así que estaba algo inquieto.
Tras una hora él creía a ver terminado. Estiró su cuerpo para descansar un poco y suspira - Fue demasiado extenso - Mira el diario - Pero valió la pena, me alegra saber que sentiste más que una amistad, igual que yo - Mira a Kina y vuelve a mirar el diario, se percata de que aún le falta una página - ¿Eh? - La gira y la lee.
"¡Un nuevo día! Últimamente he estado muy agotadora, lo bueno es que tengo a Amano para que me ayude cuando lo necesito. 
Ya 3 años desde que nos conocemos, creo que ya es tiempo que sepa quién soy yo, él me ha confiado tantas cosas, yo debo de hacer lo mismo, se lo diré mañana cuando lo vea y también... le diré mis sentimientos hacia él."
El libro fue manchado por lágrimas de parte de Amanayo - Kina... Perdóname... - Llora un par de segundos y luego su expresión cambia - Daidagua... Tú la lastimaste... ¿Qué es lo que le hiciste desde un principio? - Va hacia las primeras páginas del libro y comienza a leer.
Mientras tanto, Daidagua regreso momentáneamente a su casa, solo iba a recoger unas cosas, pero al subir las escaleras, el recordó algo.
- Señor, ¿está bien? - Su mayordomo le habla preocupado.
- Si, solo, recordé algo - 
- ¡Oh! Entiendo, permiso - Se retira.
Daidagua subió a su cuarto y se tiró en la cama recordando las palabras escritas en el diario.
"Capítulo Final: Mi muerte
¡Hoy es mi primer día de escuela! ¡Estoy tan emocionada! Ida-chan ira a la misma primaria que yo, así no me sentiré tan sola. Espero hacer muchos amigos y llevarme bien con ellos.
Eso fue lo que pensé en ese momento... Pero no me esperaba que lo que pasará días después, fuera un infierno"
Daidagua al instante recordó ese mismo día.
Flash Back
Tocan la puerta
- Ya voy, ya voy - Daidagua abre la puerta.
- ¿Por qué tardas tanto? - Kina le pregunta impaciente - ¡Vámonos! - Lo toma de la mano y lo jala.
- ¡Oye! ¡Espera! ¡Kina! ¿Por qué la prisa? -
- Es el primer día de clases, no quiero llegar tarde - Alegre.
Fin del Flash Back
- Je, sí que estabas muy emocionada esa vez - Habla para sí mismo.
"No tarde mucho en hacer amigos, siempre hablaba con ellos, teníamos todas las clases juntos. Era muy divertido, aunque un día paso algo extraño, Ida-chan pareció hacer amigos, lo cual me alegro mucho.
Flash Back
- ¡Daidagua! ¡Amigo! - Un compañero lo abraza del hombro.
- ¿E-Eh? - Nervioso.
- Ven con nosotros, queremos mostrarte algo - Otro chico lo jala hacia ellos.
- ¿Eh? - Kina mira la escena - Jejeje - Sonríe - Me alegra de que este haciendo amigos - Entra al salón. 
Kinaiya: Eh?... Jejeje, está haciendo amigos, me alegro por él
Fin del Flash Back
"Aunque... desde ese día se alejó de mi más de lo normal, creí que no quería hablarme, así que decidí averiguarlo por mi cuenta."
- Ese día... - Daidagua puso una cara depresiva.
Flash Back
- ¿Ida-Chan? - Le toca el hombro - Hoy no viniste conmigo a la escuela, y ayer te fuiste muy temprano, ¿sucede algo? - Preocupada.
Daidagua no voltea a verla - ¡N-No! ¡Nada! - Se encontraba muy nervioso.
Uno de los chicos empuja a Daidagua con el hombro.
- ¿Seguro? - Kina insiste.
Finalmente Daidagua se gira, pero no parece muy amable - ¡Dije que no pasa Nada! - Alza la voz.
- I-Ida-Chan... - Kina se aleja un poco por el susto.
Daidagua vuelve a girar y se va caminando.
Una chica de acerca a Kina y coloca su mano en su hombro - Tranquila Kina - La consuela.
- El solo se ha dado cuenta de la persona que realmente eres - Otra chica se pone frente a ella - Eres un asco - La empuja y tras esto, Kina se cae al suelo y todos los libros que tenía se desparraman.
- El ya no te quiere cercas, le das asco - La abofetea.
Kina toca su mejilla que fue atacada y las mira desconcertada.
La chica frente a Kina la patea - ¡Eres autista! ¡Aléjate de el! - Desataba su irá en Kina.
Kina reprimía las ganas gritar, cuando finalizaron las patadas ella toca su estómago adolorido - Ida...-Chan... - Pronuncia débilmente.
Daidagua no volteo en ningún momento, la ignoro totalmente. Kina no pude hacer nada más que llorar.
Sin embargo, al llegar a la esquina, Daidagua se recargo en la pared y llora en silencio - Lo siento Kina. ¡Perdóname! -
Daidagua llegó a su casa después de ese día. No tenía ánimo alguno. 
- Ya llegue... - Se quita su suéter y lo cuelga.
- Buenas Tardes Señor Konogua - Saluda su mayordomo.
- Buenas - Se quita los zapatos.
- ¿Le pasa algo, señor? - Pregunta preocupado.
- Pues... - Sus empiezan a llorar - La verdad es que... es que - Se cubre la cara y se tira al suelo.
En el presente Daidagua se levanta totalmente molesto - ¡Fui manipulado! ¡Me engañaron! - Aprieta los puños y algunas lágrimas salen.
Daidagua volvió a recordar ese día, en donde todo empezó.
El chico quien antes lo estaba abrazando, ahora lo empuja hasta caer.
Daidagua se queja por el golpe, pero no tarda en incorporarse en el suelo mientras lo mira con enojo - ¿Qué es lo que quieren? Sea lo que sea, tengan por seguro que no lo tendrán – Se encontraba de verdad enojado.
- No te preocupes, no es nada material – Dice otro de los chicos que salía detrás de Shinkar y se pone a un lado de Daidagua.
- ¿Eh? – Daidagua lo mira confundido.
- Lo que queremos... – Shinkar se acerca a su oído – es que nos ayudes a lastimar a tu querida amiga Kinaiya – Sonríe.
- ¿Eh? – Se exalta y se aparta rápidamente – ¡Eso jamás! ¡Aceptare cualquier otro maltrato a mi persona, pero jamás sería capaz de lastimar a Kina! – 
Shinkar le sonríe sínicamente – Sabíamos que dirías eso – Saca su celular, marca y llama – ¿Lucy? Pueden ejecutar el plan – Mira a Daidagua.
- ¿Plan? ¿Qué plan? – Cierta duda y temor comenzaban a dominarlo.
- ¡Oh! Nada importante – Dice el otro chico – Solo que si tu no cooperas en lastimarla, nosotros lo haremos sin problemas – Sonríe macabramente.
- ¡¿Qué?! ¡No! – Se levanta rápidamente, sin embargo Shinkar impide el paso. Mientras el otro lo sujeta por detrás, Daidagua luchaba para zafarse, pero su forcejeo fue interrumpido por un golpe en su estómago.
- Oh no, eso no. Ella sufrirá de una u otra manera. Le da la espalda – Así que... ¿Qué decides? – Sujeta el celular y pone la llamada aun entrante en altavoz.
- Estamos cerca, ¿seguimos con el plan? – Pregunto la chica al otro lado de la línea.
Shinkar esperaba la respuesta de Daidagua. Tras unos segundos de pensarlo el suspira cansado – E-Esta bien... Los ayudare – Se rindió.
- Cancela el plan – Tras escuchar la afirmación del otro lado, Shinkar cuelga la llamada.
El otro chico ante esto lo suelta de su agarre y Daidagua cae al piso de rodillas.
Shinkar se acerca a él y levanta su cabeza - ¡Anímate! Te ira mejor sin ella, ya lo veras y nos lo agradecerás – Sonríe, lo suelta y se incorpora – Nos vemos en clase – Acto seguido, el junto al otro chico se van y lo dejan solo en ese lugar.
Daidagua quien tras esperar que ellos se alejaran un poco más comenzó a sollozar lentamente - ¿Por qué? – Tapo su cara con sus manos preguntándose constantemente porque se encontraba en esa situación.
De vuelta en el presente, Daidagua se tiro de rodillas y comenzó a llorar. Recordaba cada una de las veces que le causó daño a la mujer que amaba y que en algún momento le prometió que la protegería de cualquier persona. Le dolía pensar que él era capaz de sacrificar su persona por la vida de ella y que sin importar eso, no pudo hacer nada, al final resulto un acto cobarde a pesar de tal valentía.
Sabía que estaba perdiendo el tiempo, había olvidado por qué regreso a su casa, así que rápidamente se levantó se dispuso a hacer lo que tenía que hacer. 
Tras pocos minutos Daidagua se encontraba de nuevo frente a la habitación donde estaba Kina y Amanayo, con algo de temor respiro hondo y se adentró en ella.
Amanayo quien estaba sentado cruzado de brazos espero unos segundo para abrir los ojos y mirar a la personas que arruino la vida de su amada.
El lugar quedo en silencio durante unos pocos segundos, que para ellos de seguro que eterno.
Finalmente Amanayo fue quien decidió hablar – Te atreves a volver – Se levantó de la silla.
- No sabes nada sobre mí – Se defendió.
- ¡Oh! Claro que lose, a estas alturas ¿Quién no te conoce? – Molesto.
- ¡No todo lo que dice la prense es cierto! – Alzo la voz molesto.
- ¿Y esto? – Muestra el diario - ¿Esto también son mentiras? – Lo cuestiona.
Daidagua bajo la mira de inmediato, pero trago saliva y lo volvió a mirar – No, todo lo que dice ese diario, es la verdad – Su voz parecía quebrarse.
- ¡Te atreves a admitirlo! – El enojo comenzó a dominar a Amanayo.
- ¡Solo conoces una parte de la historia! – Daidagua le gritaba desesperado. Se acercó un poco más a la cama, Amanayo hizo lo mismo.
- ¡No necesito conocer más! ¡Ella no merecía todo lo que le hiciste! ¿Qué quieres decirme? ¿¡Las razones por la cual la despreciaste!? – Alzo la voz.
- ¡No es así! ¡No es así! ¡No es así! ¡No es así! – Daidagua grito con fuerza repetidas veces.
Mitsuki quien escucho el alboroto desde el corredor se apresuró para ver qué era lo que pasaba, el Doctor hizo lo mismo. Al llegar encontraron la escena actual.
- ¡Lo único que hiciste fue arruinarle la vida! ¡No la protegiste como tanto prometiste! ¡La abandonaste! ¿Por qué? No lose, y la verdad es que no me interesa saberlo – 
- ¿Y tú? ¿Eres un héroe? – Daidagua apretó sus puños y lo miro frio - ¡También prometiste protegerla! ¡¿Pero de que sirvió?! ¡No pudiste hacerlo! ¡No quería ver como fracasaba mi inútil intento de protegerla!
- ¿¡Entonces prefieres dañarla tu ¡? ¡Jamás la dañaría! ¡Daria mi vida con tal de no verla sufrir!
- ¡No estuviste en mi lugar! ¡No sabes lo que sentí! – 
- No, no sabes lo que sentirás – Se truena los puños.
- ¿Así? – Ambos se acercaron entre sí, sin embargo Mitsuki detuvo a ambos colocándose en medio.
- ¡Deténganse! ¡Esta no es la forma de hacer las cosas!
- Tenemos un paciente en esta habitación, sin mencionar la molestia a los demás en este hospital – Comento el Doctor.
- No solo la dañaste físicamente, sino que rompiste su corazón – Esas palabras le llegaron a Daidagua, quien por alguna razón, se volvió arrogante después de eso.
- ¿Y eso es malo? – Presumió – Al menos no se ha olvidado de mí, nunca lo hizo – Sonrió – A pesar de todo lo que le hice, ella siguió amándome, ¿tu? Solo fuiste un reemplazo. Apuesto que si tuviera que elegir, me elegiría a mí, puesto que soy el amor de su vida, tu solo un amor pasajero de la adolescencia – Su arrogancia subía de nivel.
Amanayo no supo que decir, ese comportamiento era vulgar y desconocido para él, sin embargo, siguió dando comentarios crueles al igual que Daidagua. A pesar de que Mitsuki los separaba, ella no era suficientemente fuerte, el Doctor trato de ayudarla sujetando a Amanayo de los hombros y alejarlo, Mitsuki empujaba a Daidagua los mas que podía mientras sujetaba sus muñecas.
Pero, sin importar de lo que hicieron siguieron gritándose entre sí, la cordura de ambos de iba poco a poco las palabras salían de sus bocas, y más cuando se trataba de las mujer que ambos amaban, pero que pasaría cuando ella despertara y de verdad tuviera que elegir solo a uno, ¿Cómo reaccionaría el otro?, ¿Por qué eligió al contrario?, ¿Quién es al que ella ama en realidad? Esas preguntas tal vez nunca sean contestadas, por una simple razón.
Kinaiya abrió los ojos lentamente mientras se acostumbraba a la luz de la habitación, pudo distinguir a los cuerpos frente a ella, pero miraba a su alrededor, tratando de encontrar y descifrar el lugar donde se encontraba, el oído regreso poco a poco identificando lo que ellos gritaban entre sí, fue entonces que pudo pronunciar palabra.
- ¿Do-Dónde estoy? – Dijo confundida al desconocer su alrededor.
Todos se callaron y llevaron sus miradas hacia Kina, se percataron de que había despertado, pero no sabía que decir, sin embargo, solo dos pudieron decir solo una palabra.
- Ki-Kina... – Dijeron Amanayo y Daidagua en unísono mientras veía asombrados a la mujer que amaban.
Fin...
Espera... ¿El fin?

viernes, 29 de abril de 2016

Capítulo 4: Esperanza

A veces cuando cometemos un error, no lo notamos y por ello causa un acontecimiento inesperado, pero por supuesto, hay excepciones. Estas tratan de hacer lo posible para remediarlo.
- ¿No es obvio? - Daidagua mira a Mitsuki - Vamos a ayudarla -
Amanayo solo lo mira Daidagua con cierto enojo.
Daidagua: ¿Qué no es obvio? Vamos a ayudarla
- ¿Y tú? ¿No piensas ayudarla? - Daidagua le pregunta.
- Eso a ti no te incumbe - El enojo lo hacía hablar sin pensar.
- Claro que me incumbe, estamos hablando de Kina - Algo molesto.
- No mostraste interés en todo el tiempo que conozco - Se defiende.
- Mi historia con ella no te importa - 
- ¡¿Quien dijo que no?! - Amanayo se levanta.
Ambos se miran molestos entre sí.
El Doctor sale de la habitación y todos se giran a verlo.
 - Doctor - Mitsuki se levanta y se acerca - ¿Cómo está Kina? - Angustiada.
- Esta bien, solo está inconsciente. Lo más probable es que puedes darse de alta el día de mañana.
- ¿Esta fuera de riesgo? - Pregunta su mayordomo.
- Por ahora sí. Fue solo ataque de estrés -  Explica.
- ¿Cuándo despertará? - Pregunta Mitsuki.
- No estoy seguro, de todas formas alguien deberá quedarse por si necesita algo - 
- ¡Yo lo haré! - Daidagua alza la mano emocionado.
- ¿Por qué tú? - Amanayo lo debate.
- ¿Tienes algún problema con eso? - 
- Si, por qué tu - Se acerca a él.
Mitsuki se pone en medio y los separa - Creo que el más indicado para esto es Daidagua, es el más maduro de los dos. Así que acostúmbrate - Molesta se aleja.
- Tsk... Como sea - Amanayo se cruza de brazos y desvía la mirada.
- De todos modos, yo junto a Daitsu nos iremos - Mitsuki toma sus cosas.
- Yo iré entrando - Daidagua se acerca a la puerta.
- Daidagua - Mitsuki le habla y el voltea - Cuídala - Da media vuelta y se va junto a Daitsu.
Amanayo lo mira con enojo - ¡Tsk! - No dice nada y solo se va deprisa.
- Usted, es Konogua-san, ¿verdad? - Dice el Doctor.
- Sí, soy yo - 
- He oído mucho de usted -
- Me imagino - Se rasca la nuca apenado. 
- No soy nadie para juzgarlo, pero creo que tomó las decisiones incorrectas –
- Eso... lose - Baja la mirada.
- Es bueno que lo sepa - Comienza caminar y se va.
Daidagua lo mira irse - Pero lo hice muy tarde - Suspira y entra en la habitación.
Kinaiya se encontraba recostada en su cama.
Daidagua se sienta en la silla al lado de ella.
- Hola - Daidagua la mira con una sonrisa - Me alegra volver a verte... - Baja la mirada al recordar lo que le hizo - Perdón... Perdón por todo. Yo... No quise que esto pasará... Lo siento - Cubre su cara con ambas manos - Perdóname - Dice entre sollozos.
Más tarde en el apartamento de Amanayo
Él se encontraba acostado en su cama mirando hacia el techo - ¡Tsk! - Se levanta y se para delante del espejo. Suspira y vuelve a acostarse en su cama.
Comienza a recordar lo que ocurrió hace años con Kinaiya y vuelve a suspirar - ¿Por qué no pude hacer nada para protegerla? No fui lo suficientemente fuerte para ella... No la merezco - Se tortura a sí mismo - Si ella... recordará lo que pasó, ¿volveríamos a ser amigos? - Trata de alentarse un poco. Se sienta en la cama - Voy... - Aprieta los puños - A hacer todo lo posible para que eso pase y así no volveré a perderla –
Al día siguiente
Daidagua se encontraba dormido en la silla.
Mitsuki abre la puerta sigilosamente para impedir que este se despierte. Sin embargo, Daidagua despertó alterado al escuchar el sonido de la puerta.
- ¡¡¿Ehh?!! - Se incorpora - ¡¿Qué?! ¡¿Quien?! - Alterado.
- Tranquilo. Solo soy yo - Le sonríe. 
Daidagua suelta un suspiro aliviado.
Mitsuki suelta una risa. Después le da bolsa - Pensé que querrías comer –
- ¡Oh! Gracias - La deja en la mesa.
- Y también, esto - Le da el diario de Kina.
Daidagua lo toma algo confundido - ¿Para qué? - La mira.
- Bueno... - Mira hacia otro lado - Creo que deberías saber lo que ella pensaba en todo ese tiempo - Sonríe y se va de la habitación.
Daidagua mira el diario y sonríe - Tal vez aún tenga esperanza -
De repente Amanayo entra a la habitación. Daidagua le da una mirada indiferente - ¿Qué quieres? -
- Respuestas, eso es lo que quiero -
- ¿Respuestas sobre qué? - Confundido.
- Sobre todo lo que hiciste - 
- No lo haré –
Amanayo lo mira molesto y grita - ¡¿Por qué?! -
- Primero que nada, debes de dejar de alterarte por todo. Segundo, quisiera encontrar mis propias respuestas antes - Mira el diario.
- ¿Qué quieres decir? - 
Daidagua le muestra el diario - Debemos de saber cómo piensa ella para poder entenderla - Explica. 
- ¡¿Vas leer su diario?! - Desconcertado.
- Así es. Es la única manera de saber lo que piensa de nosotros antes de todo lo que ocurriera - Baja la mirada.
- ¿La amas? - Amanayo pregunto algo desanimado.
Daidagua lo mira - ¿Tú la amas? - Regresa su pregunta.
- Si - Lo dice con total confianza - ¿Algún problema? -
- Sí, tengo un problema. Yo también la amo - Responde.
Amanayo suspira - No creo que debamos pelear para ver quién se queda con ella - Amanayo trata de ser razonable.
- Estoy de acuerdo - Daidagua lo apoya - Kina lo hará -
- Perfecto - Da media vuelta y gira la perrilla - Mañana vendré a reemplazarte, para que descanses - Sale de la habitación.
Daidagua suelta un suspiro pesado. Su mirada se va hacia donde se encontraba Kina - Muy bien - Mira el Diario y lo levanta frente a el - Vamos a comenzar - Lo acerca y lo abre.
Daidagua comenzó a leer el Diario. El cual contenía una presentación del mismo.
"Me llamo Shigiru Kinaiya, en realidad no sé si alguien más a parte de mi estará leyendo esto, pero... de todos modos lo escribiré.
Estoy segura de que al momento de escribir algunas lágrimas serán derramadas, así que una disculpa de ante mano, pero a pesar de que sufriré recordando todo, siempre habrá lindo recuerdos.
Gracias... por abrir mi corazón."
Daidagua hizo una mueca, pero no se detuvo y dio vuelta a la hoja.
"Capitulo 1: Mi mejor amigo"
"Era un día de nieve, era la primera vez que podía apreciarla, así que decidí salir a jugar. Después logro ver una sombra, no era muy alta así que sospeché que sería de mi edad, entonces decidí investigar para ver de quien se trataba.
Me di la vuelta y vi a un chico de mi altura y posiblemente de mi edad, estaba parado justo detrás de mí, me miraba, pero no decía nada. Decidí salúdalo, he inclusive me presente, cuando le pregunte su nombre él no me respondió pero casi al instante pude sentir una sensación suave y fría en la cara.
Aparentemente ese niño me había aventado una bola de nieve. No reaccione al instante, así que tras unos segundos quite la nieve de mi cara y al el notario salió corriendo, logre ver una sonrisa en si rostro. Con el poco enojo que tenía, tome nieve del suelo y la hice bola, tras esto, comenzamos una batalla de bolas de nieve que duró toda la tarde.
Pero, termine perdiéndolo de vista, puesto que ya había oscurecido, así que decidí regresar a mi casa. Al poco tiempo, comencé a estornudar, mis padres me pusieron junto a la fogata de la chimenea de la sala y me colocaron cobijas para calentarme, al parecer el estar todo el día en la nieve me afecto.
Un rato más tarde, mis padres van a la sala con el niño con el que pase toda la tarde jugando en la nieve. Me dijeron que el será nuestro nuevo vecino y que al parecer no era muy social, era muy tímido y eso lo pude comprobar. Ese chico se llama Konogua Daidagua y a partir de ahora sería mi compañero de juegos. Tras presentármelo el estornudo y mis padres lo pusieron a un lado de mí, comencé a hablar con él y tuvimos mucho de qué hablar, a partir de ese día... Ida-chan se convirtió en mi mejor amigo..."
Algunas lágrimas comenzaron a manchar el diario. Daidagua se encontraba llorando al terminar de leer el primer capítulo del diario - Perdón... ¡Perdóname! - Sollozaba y colocó el libro en su cara.
Al día siguiente, en el hospital.
Mitsuki al igual que el día anterior abre la puerta con sigilo para no despertar a Daidagua. Ella se adentra a la habitación y mira a Daidagua con cierta tristeza.
De pronto Amanayo abre la puerta bruscamente haciendo que Daidagua despertará de golpe - ¡E-Estoy despierto!  - Lo mira - Ah, solo eres tu - Desvía la mirada desinteresado.
- Ya termino tu turno, así que puedes irte - ¡Tsk! - Hace una mueca.
- Ve a descansar, te ves muy cansado - Mitsuki trata de convencerlo.
Daidagua suspira, se levanta de su asiento y deja el diario en la mesa. Se acerca a Amanayo y se posiciona al lado del - Cuídala bien, ¿De acuerdo? - Comienza a salir de la habitación.
- No soy tu - Se adentra a la habitación. 
Daidagua lo alcanzó a escuchar y solo puede bufar e irse del lugar.
- ¿Deseas algo? - Mitsuki le pregunta cortésmente.
- No, estoy bien - Se sienta en la silla.
- Cualquier cosa le dices a la enfermera - Sale de la habitación.
Amanayo mira alrededor - Vaya que es una habitación bonita. No me sorprende que sea para ti - Mira el diario y decide tomarlo. Lo abre y mira la primera página, al poco tiempo hace una mueca. Molesto lanza el libro lejos, al hacerlo, el libro se abre.
Amanayo lo mira algo inquieto, gira los ojos y se levanta a recoger el libro. Lee el título que se muestra en la página ya abierta y se sorprende.
“Mi nueva vida
Capítulo 2: Mi compañero loco
Amanayo decide volver a sentarse y leer el diario.
Después de conocer a Amanayo o como le digo yo, Amano. ¡No para de seguirme! Esta todo el tiempo gritando mi nombre y diciendo cualquier tontería, llega a hartarme ¿No tiene nada más importante que hacer? Pero, ya que, al menos ya no me siento sola. El me hace reír y eso me hace sentir bien, aunque sea un bipolar.
Aunque la verdad me impresiona mucho Amano, es alguien muy bueno en la escuela, así que me ayuda mucho.
Anteriormente mencione como lo conocí. Después de que me siguiera todo el día hasta mi casa, le cerré la puerta en la cara, aunque seguía gritando mi nombre. Finalmente mi padre me dijo que fuera con él para que dejara de molestar.
Al salir dejo de gritar mi nombre y solo me observo, fue entonces cuando le pregunte: "¿Qué quieres?" El me respondió tranquilamente: "A ti". Me sonroje levemente, sabía que estaba jugando así que le dije que se dejara de jugar. Me gire para abrir la puerta, pero Amano me tomo de la mano, yo por reflejo voltee, me miro serio, me asuste, se arrodillo y acerco su cara a mi mano y dijo: "Yo haré cualquier cosa que me digas, te haré feliz siempre...Tu cara tan bella no merece ser manchada con un gesto triste... Considero que se vería mejor, mucho más bella con una tierna sonrisa. Levanto la mirada, no pude evitar sonrojarme por tales palabras. Sonriendo tiernamente me sentí extraña así que aparte mi mano y me metí corriendo a mi casa. Me quede hay un par de segundos, después de eso me fui corriendo a mi habitación, era algo que no podía procesar así que me fui a dormir.
Al día siguiente llegue a la escuela y adivinen quien me estaba siguiendo y gritando mi nombre nuevamente. No quería voltearlo a ver, era demasiado vergonzoso para mirarlo a la cara, aun me sentía algo nerviosa, así que me la pase ignorándolo todo el día por esa razón. Aunque claro, él siempre me ha alegrado el día...Siempre...
Amanayo estaba sorprendido, no podía creer lo que había leído. Recordó aquella noche, aquellos días, el equilibrio le faltó y se recargo en la pared y por lógica comenzó a llorar - Yo... Y-Yo... Yo siempre... quise verte feliz... -
Se quedó así por un tiempo, no podía soportar la realidad que a pesar de su promesa y su determinación no pide proteger a la mujer que amaba.
Mientras tanto, Daidagua se encontraba recostado en su habitación mirando hacia el techo, en lo único que podía pensar en ese momento, era en Kina.
Tras no poder dormir se levantó y se dirigió a la ventana - No volveré a sacarte - Decía para sí mismo, como una promesa que estaba determinado a cumplir.
- Eso que dije esa noche es verdad, cumpliré mi promesa, sin importar que - Amanayo se prometía de igual manera.
- Haré que recuerdes nuestras aventuras y creare unas nuevas - Daidagua sonreía para sí mismo.
- Te cuidare como debí y te haré sonreír otra vez - Amanayo se incorporó.
- Si no puedes recordar el ayer, yo te daré un mañana - Dijeron ambos a pesar de estar en distintos lugares. Estaban dispuestos a darlo todo, por la mujer que amaban, todo.
Continuara...

martes, 23 de febrero de 2016

Capítulo 3: Lo que un error causo

Ten cuidado con lo que haces o dices, a veces tus actos pueden causar algo no muy agradable a otra persona.
Cuando la policía llego al rescate de Kina, también se llevaron a Amanayo, quien se encontraba aun inconsciente. Al recobrar la conciencia se encontraba acostado en una camilla de hospital.
- ¿D-Dónde estoy? – Se preguntó a su mismo al mirar a sus alrededores.
- Despertaste – Una enferma hablo llamando su atención – Llevas un día durmiendo. ¿Cómo te sientes? – Pregunto cortésmente.
- B-Bien... creo... – Dudo.
- Bueno, una ambulancia te trajo hasta aquí, no pudimos contactar a tus padres, ¿sabes donde están? – Pregunto mientras sostenía una tabla de madera con unas hojas sobre ellas.
Amanayo bajo la mirada al instante – Yo... no lose – Desvía la mirada – Siempre andan viajando, y nunca se dónde se encuentran – Mira hacia la ventana.
- Entiendo... En ese caso, necesito que llenes esto – Le da la tabla – Claro, si puedes – 
- Si, gracias – La toma y comenzó a llenar los datos. Cuando termino, la devolvió a la enfermera. Pero en ese momento, Amanayo recordó porqué se encontraba en ese lugar.
- Gracias – Da media vuelta y se dispone a irse.
- ¡E-Espere! – Amanayo le habla y ella voltea a verlo.
- ¿Si? – Pregunto.
- ¿Qué paso con Kina? – Preocupado.
- ¿Kina? – Mira las hojas – ¡Ah! La señorita Shigiru, lamentablemente su padre no acepto atenderla con nosotros y se la llevo de inmediato.
- P-Pero... ¿Está bien? – 
- Pues... Honestamente, no lose, pero no sé qué tan grave sean sus heridas. No puedo darle una respuesta concreta – Explico.
- Ya veo... Muchas Gracias – Agradeció y la enfermera se retiró.
Cuando Amanayo salió del hospital ese mismo día, decidió ir a la casa de Kina, pero esta no abrió la puerta, aunque esperara el tiempo que fuese, ella no salía. 
Cuando oscureció el decidió hablar con ella al día siguiente, pues abría escuela, mas sin embargo, ella no volvió. Desapareció de la faz de la tierra, o al menos eso pensaba Amanayo. 
Termino el ciclo y comenzó el tercer año, y con este conoció a un nuevo compañero el cual lo llego a considerar amigo. Esa persona era nada más y nada menos que Konogua Daidagua. Ambos se hicieron muy buenos amigo y al terminar la secundaria irían a la misma preparatoria. Sin embargo, aunque las cosas parecieran mejorar, en realidad se ponían cada vez más oscuras.
En un Hospital
- Doctor... ¿Cómo va mi hija? – Konoha preguntaba preocupado y desesperado.
- Lo lamento, hemos intentado durante varios meses, casi un año, pero... no ha mostrado mejoría – Trataba de ser lo empático posible.
- No... – Se cruza de brazos inquieto aguantando el llanto.
El doctor suspira – El golpe que sufrió cuando su cabeza cayó al suelo fue muy fuerte, daño su cráneo y parte del cerebro, lo cual provoco... Pérdida de memoria – Explico – Tratamos de mostrarle fotos, videos o simplemente llevarla o comentarle sus cosa pasadas. Además de múltiples análisis, pero no parece mejorar, lo único que parece conservar es su nombre, pero solo eso, ni siquiera su apellido recuerda – 
- ¿Ya no puede hacer nada? – Mordía su labio.
- Lo lamento – Se disculpa.
- ¿Cómo voy a vivir con alguien que ni siquiera me recuerda? – Lagrimas caen por sus ojos – Primero mi esposa, y ahora mi preciada hija – Mira a su lado, estaba una ventana grande donde mostraba a Kina mirando a su alrededor curioseando - ¿Por qué? – Se pega al vidrio.
- No se preocupe – Daitsu, quien era su mayordomo le tomo el hombro – Yo cuidare de ella – Lo mira.
- ¿D-De verdad? - 
- Es lo menos que puedo hacer por ustedes, son como mi familia – Sonríe.
- Gracias – Lo mira sonriente.
Cuando Daitsu se acercó y le mintió a Kina sobre que el seria su padre adoptivo, ya que sus padres habían muerto por un accidente automovilístico, ella se entristeció, pero al no recordar nada, no pudo ser totalmente sincera con sus sentimientos, estaba confundida.
Por miedo, Daitsu decidió que debía de estudiar en casa. Hasta que llego a la Universidad, pero esta vez tomaron más precauciones al respecto. Ella se graduó y comenzó a trabajar en una oficina.
Han pasado 14 años desde lo sucedido y Kinaiya ahora con sus 27 años trabaja en una empresa llamada Omoide. Esta compañía se especializa en importación y exportación de comercio, además de alguna que otra inversión en miniempresas. Ella es la Vicepresidenta administrativa de la compañía. Y justamente estaba por pasar algo muy interesante en su trabajo.
- ¡Kina! – Una chica de cabello café corto y lentes corría hacia donde se encontraba Kina.
- ¿Eh? – Kina levanto la vista de su escritorio.
- Esta son las demás solicitudes que faltan – Le entrega la carpeta que tenía.
- ¿Eehhh? – Kina se queja – Pero Mitsuki, ya casi es mi hora de salida – Se deja caer en la silla.
- Jejeje lo siento – Sonríe – Pero anímate, solo te tomara 20 minutos – Trata de animarla.
- Je – Se incorpora – Esta bien – Sonríe.
- Muy bien, debes elegir quienes van a entrar para un gerente de Finanzas, El área comercial y de recursos humanos – Mitsuki le aclara mientras toma asiento al lado de ella.
- Vaya, esta temporada muchos renunciaron – Se estira y comienza a leer las solicitudes.
- Bueno, es que ya no saben mucho del mercado actual – Revisa de igual manera.
- Mm... – Lee una de las hojas, pero se detiene en seco – Da...Dai...dagua? Ese nombre lo he escuchado en alguna parte – Mira a Mitsuki - ¿Tu qué me dices? – 
- ¿Eh? – Mitsuki se exalta – Cl-Claro que te suena, de seguro hablas de Konogua Daidagua. Es hijo de una familia muy reconocida – Explica nerviosa.
- ¡Oh! Ya, si es cierto. Pues no solo tiene la fama de su familia, ha estudiado mucho – Mira detalladamente cada apartado.
- Vaya, es raro escuchar algo como eso – Mitsuki mira una de las solicitudes y al ver un nombre salta y se asusta un poco.
- ¿Eh? – Kina la mira - ¿Qué pasa? – Curiosa.
- ¿Eh? – La mira – N-No nada, es solo que creí a ver visto una araña – Se limpia los lentes.
- ¿Así? ¿Dónde? – Se levanta un poco para ver y ve la solicitud – ¿Eh? – Rápidamente toma la hoja y la revisa - ¿Esto es de verdad? – Pregunta aun leyendo.
- ¿K-Kina? – Se preocupa.
- ¡Este chico tiene excelentes calificaciones! Ha trabajado mientras estudiaba, tiene la suficiente experiencia y conocimientos – Asombrada.
Mitsuki soltó un gran suspiro aliviada.
- La competencia está muy fuerte – Se vuelve a sentar.
- Eso parece – Mitsuki sonríe algo nerviosa.
- Bueno, sigamos revisando, aún no hemos terminado – Guarda las solicitudes y sigue revisando hasta que terminaron de ver cada una de ellas.
Kina se estira del cansancio – Vaya, eso fue algo agotador – Comienza a guardar todas sus cosas – ¿Te molesta si te queda unos minutos más para avisarles a las personas que citaremos mañana? – Pregunta amable.
- Ese es mi trabajo Kina, no te preocupes – Se levanta, tomas las hojas y toma el teléfono.
- ¿De verdad? Te debo una, muchas gracias. Mañana te invito a comer. Nos vemos – Se despide y sale del lugar.
- Si, está bien, cuídate – La mira irse y cuando Kina se va, se tira al escritorio - ¡No puedo hacer esto! – Estaba insegura de las decisiones que acaba de tomar su jefa.
Mientras tanto Kina se iba de regreso a su casa en su auto
- ¡Daitsu-chan! ¡Ya llegue! – Dijo Kina cerrando la puerta de la casa y quitarse los zapatos.
- ¡Kina! – Se asoma y se acerca a ella – Que alegría que hayas vuelto – Sonríe.
- Jejeje, lose  - Termina de quitarse los zapatos y se adentra a la casa - ¿Ya esta comida? – Pregunta ansiosa.
- Está esperándote – Va hacia la sala – Siéntate o se enfriara – Se sienta.
- ¡Claro! – Se sienta – Gracias por la comida – Comienza a comer.
- Ahora dime, ¿Cómo te fue en el trabajo? – Daitsu partía un pedazo de carne.
- La verdad fue algo pesado – Come un pedazo de carne – Pero fue divertido – Habla con comida en la boca.
- Las damas no deben comer con la boca llena – Daitsu comenta mientras lleva un trozo de carne a su boca.
Kina traga la comida – Jejeje, lo siento – Sonríe inocente.
- Bueno, ¿Por qué fue divertido? – Toma la copa de agua y comienza a beber.
- En una de las solicitudes de trabajo encontré a alguien increíble – Se emociona.
- ¿Así? – La subestima - ¿Quién? – Sigue bebiendo.
- Kohana ilagua... No, no, no... – Piensa un momento - ¡Konogua Daidagua! – Sonríe.
Daitsu se ahogó con el agua por lo tanto comenzó a toser. Kina se paró de inmediato para golpearle suavemente la espalda – Daitsu-chan. ¿estás bien? – Preocupada.
Daitsu comenzó a tranquilizarse y a acomodar su respiración - ¿K-Konogua? – Pregunta aun sorprendido.
- ¿Eh? – Confundida – S-Si, Konogua Daidagua – Confirma.
- Y-Ya veo – Se incorpora y acomoda su ropa. Kina se vuelve a sentar algo insegura.
- ¿Lo conoces? – Pregunto curiosa.
- Por supuesto, ¿Quién no lo conocería? – Hace una pregunta retórica – Es solo que me tomo de sorpresa – Se excusa.
- Jejeje, creo que me di cuenta – Sonríe.
- Bueno, mejor sigamos comiendo y después a la cama – Le advierte.
- Jejeje, si, está bien – Sonríe traviesa.
Mientras tanto, con Mitsuki
Mitsuki soltó un gran suspiro, se tranquilizó, tomo el teléfono y se decidió a llamar a Daidagua – Tranquila, todo va a estar bien – Se trataba de convencer a sí misma.
- ¿Si? – Se escuchó del otro lado de la línea.
Mitsuki se puso nerviosa y entro en pánico – Bu-Buenas noches señor Konogua – Temblaban sus manos – Lla-Llamo de la empresa Otomoide para informarle que lo requerimos mañana a primera hora. Esta contratado como Gerente del área comercial – Informa.
- ¿En serio? ¿No es broma? – Se oía sorprendido.
- Hablo en serio. Lo requerimos a los ocho de la mañana. ¿Puede asistir? – Pregunta cortes un poco más tranquila.
- ¡Claro! Muchas gracias. Los veré mañana – Cuelga.
- Ahora... K-Kitsune-kun... – Marca el número y traga saliva.
- ¿Hola? Habla Kitsune – Se oye del otro lado de la línea.
- ¿Eh? – Se paraliza – Ki-Kitune-kun, qu-quería informarle que... – No encontraba las palabras.
- ¿Si? – Se oiga algo confundido.
- U-Usted fue aceptado por la empresa Otomoide como Gerente de Finanzas – Suelta con el tono de voz algo alto.
- ¿En serio? – Se oía- sorprendido.
- A-Así es... Lo requerimos mañana a las ocho de la mañana en la compañía. Espero pase una linda noche – Cuelga - ¡Me moriré! – Se vuelve a tirar al escritorio.
Al día siguiente
Kina entro a las oficinas a las 7:30 de la mañana, debía esperar a las personas que cito ese día, así que estaba organizando algunas cosas.
Ella salió de su oficina a buscar unas cosas en el escritorio de Mitsuki y es entonces donde la puerta de entrada se abre.
- ¿Hola? – Daidagua pregunta esperando encontrar a alguien - ¿Hay alguien aquí? - 
Kina se encontraba revisando unos de los cajones detrás del escritorio - ¡Sí! Permítame un momento por favor – Buscando.
- ¿Puedo ayudarla? – Sigue la voz de la chica.
Mitsuki entra al lugar y ve a Daidagua acercándose a Kina. Asustada corre hacia a Daidagua – Ko-Konogua-san. Buenos días – Sonríe amable - ¿Cómo esta? – Lo hace voltear para que no mire a Kina.
- ¿Eh? – Algo confundido – B-Buenos días, estoy bien, gracias – La mira - ¿Tu eres? – 
- Kira Mitsuki, la asistente de la vicepresidencia administrativa. Un gusto – 
- ¿Es el señor Daidagua? – Levanta un poco la mirada.
- ¿Eh? – Se percata, se coloca detrás de Daidagua haciendo que le da la espalda – Llevare al señor Konogua a que conozca su nueva oficina – Nerviosa.
- ¡Oh! Está bien, así puedo terminar de buscar. Luego hablare con usted señor, discúlpeme – Vuelve a agacharse.
Mitsuki suelta un suspiro y se lleva a Daidagua lejos de allí.
- ¡Aquí están! – Saca unos papeles y comienza a ordenarlos dando la espalda a la puerta.
En ese instante alguien más entra. Era nada más y nada menos que Kitsune Amanayo. Él se percata de la presencia de Kina y le habla - ¡Hola! Buenos días – Saluda cordial.
- ¡Buenos días! – Saluda pero no lo voltea a ver – Lo lamento, en este momento lo atiendo, estoy algo ocupada – Avisa.
- ¿Quiere que le ayude? – Se ofrece al acercarse a ella.
- No, gracias – Estaba voltear a mirarlo pero los papeles se caen al no estar bien equilibrados – ¡Ay! Lo siento – Se disculpa y se inca para recogerlos.
Amanayo se inca de igual manera para ayudarla – Disculpe mi atrevimiento, pero usted es un poco descuidada – Bromea.
- Jajaja, no se preocupe, tiene la razón. Soy un poco distraída – Junta los papeles.
- Jejeje – Se ríe – ¡Oh! Lo siento, no me he presentado, soy Kitsune Amanayo –
- ¡Ah! ¿Usted es Kitsune-san? – Termina de juntar los papeles.
- Así, es un gu... – Levanta la mira y se sorprende.
Termina de recogerlos todos, se levanta y Amanayo lo hace de igual manera – Discúlpeme de verdad – Toma los papeles que él tiene y los pone en el escritorio – Ahora si – Sonríe – Me llamo Kinaina Kinaiya, soy la vicepresidenta administrativa de la empresa, es un gusto – 
- T-Tu... – Amanayo no encontraba las palabras.
- ¿Eh? ¿Qué pasa? ¿Ocurre algo? – Confundida.
En ese momento Mitsuki llega con Daidagua
- ¡Ki-Kitsune-kun! – Mitsuki se sorprende al verlo.
En ese momento Amanayo voltea a ver a quien lo nombro - ¿Kina-san? – Confundido.
- ¡¿Amanayo?! – Daidagua se sorprende
- ¡Mitsuki! – Kina llamo animada.
- ¿Daidagua? – Amanayo miro sorprendido a su compañero.
- ¡Kina! – Mitsuki corre hacia ella.
Amanayo se acerca a Daidagua
Daidagua dirigió su mirada a Kina sorprendido - ¿Ki...na? – Incrédulo.
- ¡Kina! – La toma entre los brazos - ¿Estas bien? – Le pregunta preocupada.
- Amm... si – Confundida - ¿Por qué no estarlo? – Pregunto.
- ¿De verdad? – Insiste mientras le toca la frente.
- Amm... Si. ¿Tu estas bien Mitsuki? – Cuestiona.
- Eso... creo – Duda.
- ¿Qué haces aquí? – Amanayo le pregunta sorprendido.
- M-Me contrataron, y creo que a ti también – Aun sorprendido.
- ¿Él es Daidagua? – Le pregunta a Mitsuki, pero antes de saber su respuesta va hacia el – Usted es el señor Konogua ¿verdad? – Le toma la mano emocionada – Es un honor conocerlo, estoy feliz que tengamos a alguien tan famoso como usted en nuestra empresa – Sonríe.
- A-Ah... – Daidagua se sonroja, pero no entendía porque el trato formal hacia él.
- Espera... ¿ustedes se conocen? – Amanayo le pregunta algo molesto.
- ¿Eh? – Kina lo mira confundida.
- Ah, bueno, es que, yo, ella – Daidagua no encontraba las palabras. Pero en ese momento, un recuerdo le llego a la mente a Amanayo cuando estaba en secundaria, ese recuerdo que llevaba perdido hace años resurgió al verlos juntos.
- Tu... Tú fuiste quien le hizo tanto daño – Lo toma del cuello y pone contra la pared.
- ¡K-Kitsune-san! – Kina se asusta.
- ¡Kina! ¡Aléjate! – Mitsuki la aparta un poco.
- P-Pero... – Los mira.
- S-Suéltame – Daidagua trataba de zafarse.
- No... No te perdonare... ¡Por tu culpa ella está así! – Amanayo estaba desesperado.
- ¿D-De que hablas? – Daidagua no podía respirar muy bien.
- ¡¿Ya lo olvidaste?! Tú la agredías en sus tiempos de primaria, y  no solo eso, viniste a buscarla con tus amigos en la secundaria. Y ahora vienes a seguir causándole dolor en su existencia – Lo Asfixia más.
Kina se sorprende a tales palabras – Detente...-
- ¡La insultaste! ¡La agrediste y la usaste como tu juguete! – 
- Detente... – Alza un poco más la voz.
- T-Tsk... – Daidagua estaba cerrando los ojos lentamente.
- ¡Detente! – Grita desesperada mientras unas lágrimas rodaban sus mejillas.
Ante esto, Amanayo lo soltó de repente haciendo que Daidagua tosiera un poco. Se alejó un poco mientras analizaba lo que estaba pasando.
En cambio, Kina se desplomo en el suelo, había padecido un tipo de ataque de pánico o de estrés. La impotencia fue tanta que no la soporto.
- ¡Kina! – Mitsuki se acerca a ella - ¡Kina! ¡Kina! ¡Despierta! – Preocupada.
Kina no reaccionaba, se había desmayado.
- K-Kina... – Se acerca un poco.
- ¡Kina! – Grita desesperada - ¡¿En que estaba pensando?! – Mira a Amanayo mientras unas lágrimas salían de sus ojos.
Amanayo se encontraba atónito, no sabía exactamente lo que había pasado.
- ¿E-Esta bien? – Daidagua le pregunta a Mitsuki.
- No lose... – La mira.
A travez de los altavoces, se escucha la voz de un hombre decir lo siguiente- Mitsuki...Llévala al hospital –
- ¿Qué hago con ellos? – Pregunta mirando los alta voces.
- Llévalos también. Así entenderán un poco mejor – 
- Está bien... – Se levanta, toma su celular y da media vuelta – Uno de ustedes deberá cargarla – Los mira de reojo.
- ¿¡Que!? – Ambos gritaron sorprendidos y algo sonrojados.
- Ya oyeron – Atiende la llamada mientras se aleja un poco.
Ambos se encontraban sonrojados mirando a Kina en el suelo.
Amanayo suspira – Bueno, supongo que lo hare yo – Se agacha para cargarla.
- ¿Y por qué tú? – Cuestiona Daidagua.
- ¿Crees poder? – Lo mira juzgándolo.
Daidagua desvía la mirada molesto. Suspira y se levanta. Amanayo la toma en brazos y la carga. La miro detalladamente, parecía que estuviera durmiendo, y fue entonces cuando un sonrojo notorio apareció en sus mejillas.
Daidagua lo mira molesto, estaba celoso de su comportamiento y de la ventaja que tenía.
- Muy bien, vámonos – Mitsuki cuelga el teléfono y se acerca a ellos.
Los cuatro salieron de la oficina rumbo al hospital
En el hospital
Al llegar, Mitsuki se acerca al mostrador y habla con la enfermera – Necesitamos al Doctor Len inmediatamente – Le susurra a la chica – Es sobre Kinaiya – 
- Está bien, pasen a la sala cuatro – Les señala la habitación.
- Gracias – Mira a Amanayo y Daidagua – Por acá – Los guía.
Los cuatro entran a la habitación
- Déjala en la cama – Mitsuki le dice a Amanayo mientras se asoma por la puerta.
Amanayo obedece y la pone en la cama.
- ¿Qué es lo que tiene? – Daidagua pregunta preocupado.
- Sufrió un ataque de estrés/pánico – Un Doctor entra a la habitación cerrándola.
- Doctor Len... – Mitsuki lo mira asustada.
- ¿Qué quiere decir? – Daidagua le pregunta.
- Ha como me informaron, presencio un ataque de violencia frente a sus propios ojos, la impotencia y el miedo de no saber qué hacer o que podría pasar, hicieron que se desmayara – Explica y se acerca a Kina para revisarla
- Pero... ¿Por qué no nos reconoció? – Daidagua seguía sin entender.
Len suspira – Hace 14 años, después de lo sucedido en la secundaria, el golpe que recibió en la cabeza fue tan grave que hizo que ella olvidara todo a excepción de su nombre – Los mira.
- E-Entonces... – Amanayo trato de procesar todo lo que acaba de escuchar.
- Perdió la memoria – Daidagua lo mira sorprendido.
- Así es –
- Todo fue por tu culpa – Dice Amanayo en un susurro mientras mira a Daidagua.
- Si me lo permiten, debo asegurarme de que está bien, necesito que salgan un momento – 
- Claro, con permiso – Mitsuki sale y detrás de ella van Amanayo y Daidagua.
Fuera de la habitación
- Entonces... ¿Ella no recuerda nada? – Le pregunta a Mitsuki.
- No, lo olvido todo – Se sienta en las sillas fuera de la habitación.
- ¿Qué paso después de lo ocurrido hace 14 años? – Amanayo le pregunta.
- Su padre la dejo al cuidado de su mayordomo, ha vivido con él desde entonces. Estudio en casa hasta que llego la universidad, pero estuvo en una privada – Explica.
- O sea... Que no hay ningún rastro de ella ahora... – Amanayo se deprime.
- Se equivocan – Daitsu se acercó a ella.
- Daitsu-san – Mitsuki lo mira sorprendida.
- Antes de que ella perdiera la memoria, escribió esto – Les enseña un diario.
- ¿Un diario? – Lo toma.
- Cuando ella salió de la cuidad a sus 11 años comenzó a escribir todo lo que recordaba y vivía día a día – Relata – Desgraciadamente algunas páginas están algo arrugadas por sus lágrimas – Se desanima un poco.
Daidagua hojeo un poco el diario para percatarse de que era cierto lo que decía Daitsu.
- ¿Por qué no decirnos lo que sucedió?
- ¿Para qué decirles? Ella no necesitaba más dolor en su vida – Se cruza de brazos molesta.
Ambos bajan la mirada algo tristes.
Mitsuki suspira – No querían que lo que vivió se repitiera de nuevo, preferían que empezara de nuevo – Desvía la mirada.
- Por eso la aislaron de todo lo que ella conociera – Daidagua comienza a entender.
- Si – Mitsuki baja la mirada, pero tras unos segundos la vuelve a alzar – Pero... Ahora la pregunta del millón de dólares – Ambos la miraron confundidos - ¿Qué harán ahora que se han reencontrado con ella?
Continuara...

jueves, 21 de enero de 2016

Capítulo 2: No todo lo que ves es cierto

Muchos Piensan que Si se alejan de los problemas las cosas mejoraran. Pero no es así... El problema volverá y mucho peor, es capaz hasta de destruir lo que creaste con el tiempo.
2 Años Después
Kinaiya caminaba hacia la escuela.
- ¡Kina-chan! – Un chico corre hacia ella alocado con una enorme sonrisa y una energía increíble. El tono de voz del chico era extremamente agudo, fingiendo una voz mas joven.
- Eh? – Kina voltea al escuchar su nombre, pero al ver que se percataba de ese chico, su cara cambia a una de fastidio. Se hace a un lado y pone el pie para que este caiga al suelo por el impulso.
El chico cayo de cara en el suelo, tras unos segundos, el levanto su cabeza y llevo su mirada hacia Kina – Kina-chan ¿Por qué eres tan mala conmigo? – Decía el chico con una cara de tristeza.
- ¿Por qué actúas tan infantilmente? – Devolvió la pregunta.
- Porque te amo – Respondió el chico con total seriedad.
- I-Idiota – Kina se sonrojo levemente ante su respuesta – No juegues con eso – Desvía la mirada.
- Jejeje – Se ríe y se levanta del suelo – Admítelo, te gusta que lo diga – Se acerca a ella un poco provocador.
- ¡Claro que no! – Niega rápidamente – Y será mejor que dejes de decirlo – Se cruza de brazos – De lo contrario comenzare a creerlo – Lo mira de reojo.
- ¿Y si fuera cierto? – El tono de voz se oyó más varonil a lo de minutos antes y se posiciono frente a frente con Kina.
Kina lo miraba sonrojada, su respiración se volvió algo irregular y su corazón comenzó a latir con rapidez – E-Eso... no pasara – Desvió la mirada algo molesta y siguió su camino dejando atrás al chico.
El chico suspira y la mira alejarse. Tras unos segundos el decide ir tras ella de nuevo - ¡Vamos Kina! ¡Solo jugaba! – Se excusa el chico quien la seguía algo insistente. Kina por su parte lo ignoraba totalmente.
Él es Kitsune Amanayo-kun, aunque en realidad yo lo llamo Amano. Es mi mejor amigo desde que llegue a esta escuela, aunque...
- ¡Kina! – Amanayo gritaba más fuerte.
Una chica estaba cerca de ellos, estaba apretando un poco su falda, pareciera que tenía miedo – Ki-Kitsune-san – Llamo temerosa.
Al instante, Amanayo se incorporó, la miro y metió sus manos a los bolsillos. Su mirada se volvió fría y ya no mostraba ese ánimo de antes - ¿Qué? – Respondió con la voz con la que hablo intimido a Kina.
- ¿¡Eh!? – La chica se asusta al instante – Y-Yo... – Desvió la mirada mientras jugaba con sus dedos.
Amanayo la miraba con algo de molestia, ella solo se asustaba cada vez más al tener que lidiar con él.
- ¿Eh? – Kina se dio cuenta de lo que estaba pasando así que decidió acercarse – ¡Mitsuki-san! – Llamo con alegría.
- Eh? – Mitsuki la miro – K-Kina-san. Buenos días – Saludo cordial algo tímida, al parecer ella es así.
- Jejeje, Buenos días – Saluda – Bueno, ¿Qué se te ofrecía? – Pregunto amable.
- B-Bueno... y-yo... – Titubeaba.
- ¡Tsk! – Amanayo se harta - ¡Habla! – Ordeno.
- ¡Ah! – Mitsuki se asusta – E-El señor director solicita a Kitsune-kun en su oficina – Hablo rápidamente mientras cerraba los ojos fuertemente y ponía sus manos frente a su cara.
- Tsk... como sea – Comienza a caminar en dirección a la oficina del director. Mitsuki al percatarse de que Amanayo se fue suelta un suspiro aliviada.
- Jejeje – Kina se ríe ante la escena que acababa de ver.
- Tienes tanta suerte Kina-san, te envidio – Comento Mitsuki.
- Eh? – Kina la miro confundida.
- Él nunca se comporta de esa manera contigo, es totalmente diferente – Explica.
- Mm... – Kina lo piensa mientras lo mira irse.
Él se comporta de una manera seria e intolerante con los demás, sin embargo, conmigo es alguien infantil cariñoso y sobre todo empalagoso.
A pesar de todo él es alguien muy inteligente, constantemente los maestros o el director lo llaman, esto para que sea tutor o por ser de los mejores en las clases piden que se encargue de algunas cosas.
Aunque todo eso no impide que nos veamos y que hable conmigo, pero a decir verdad, nuestro encuentro no fue de los mejores.
Hace un año
Kinaiya se encontraba sentada en su asiento mirando hacia la ventana. Ella se encontraba perdida en sus pensamientos, pero un grito de parte de su maestro la desconcentro por completo.
- ¡Señorita Shigiru! – Alzo la voz el maestro.
- Eh? – Kina de inmediato lo voltea a ver y se levanta de su asiento – P-Perdón Sensei – Se disculpa.
Al fondo se escuchan risas de parte de sus compañeros ante la situación.
- Iras a la oficina del director después de clases – Ordena.
- Si... Maestro – No se opuso y su mirada estaba baja, volvió a sentarse de inmediato, pero ahora su vista estaba en el asiento, aun no podía superar lo que paso tiempo atrás.
Sin embargo, un chico en particular que se sentaba al frente la miro algo extrañado, tras unos segundos, la mirada del chico volvió hacia el frente de la clase.
Después de clases.
Todos se había ido, solo quedaba Kina en la misma posición como antes, mirando hacia su asiento sin animo alguno. De pronto se escuchan pasos cerca de ella y se detienen a su lado, por lo cual, Kina termina mirado hacia su derecha y alza la mirada para encontrar la cara de la persona.
Cuando Kina encontró la cara de la otra persona se le quedo mirando unos segundos, mientras que el hacía lo mismo.
- ¿Quién... eres? – Pregunto Kina.
El chico se molestó un poco ante la pregunta – Kitsune Amanayo – Respondió – Yo te llevare con el director – Agrego.
- ¿Eh? – Olvido por un momento que debía ir con el director – Oh, si – Se levanta del asiento.
- ¿Estás bien? – Pregunta Amanayo.
- Sí, no te preocupes – Respondió con una sonrisa forzada.
- Igual no me importa – Da media vuelta y camina hacia la puerta.
Kina se sorprendió ante su respuesta – Entonces... ¿Para qué preguntas? – Algo molesta.
- Por cortesía – Contesta y se para en la puerta - ¿Vas a venir? – La mira.
- ¿Eh? Si – Camina rápidamente hacia él.
Amanayo camino delante de ella guiándola hacia la oficina. El camino fue silencioso, eso incomodaba a Kina, por lo cual intento hacer un tema de conversación.
- Amm... Kitsune-san – Llama algo dudosa.
Amanayo la miro de reojo
- ¿Por qué viniste tú en ves del maestro? – Pregunto algo intrigada.
- Porque quieren molestarme – Respondió rápidamente.
- ¿Eh? – Kina no entendió su respuesta.
- No convivo mucho con la gente, no me gusta – Explico.
- Amm... ¿Se puede saber por qué? – Curiosa.
Amanayo se quedó callado por unos segundos – No lose – Respondió secamente.
Kina bufo – Eso no es una respuesta – Protesto.
- Simplemente no lose – Alzo un poco la voz.
- Está bien, está bien. No necesitas repetirlo – 
- ¿Por qué preguntas? – Interesado.
- Curiosidad – Sonríe.
La mira y se sorprende. Se detiene en seco. Kina lo mira algo confundida, pero él decide hablar – Llegamos – Se hace a un lado para que ella entre.
- Muchas gracias Kitsune-san – Pone la mano en la manija.
- Suerte – Comento Amanayo.
- Gracias – Se despide y entra a la oficina.
Kina al entrar se encuentra con un hombre sentado en la silla detrás de un escritorio.
- Señorita Shigiru – Hablo el señor.
- Hitsu-san – Kina lo mira.
- Según la queja del maestro – Se levanta – Últimamente has estado distraída en clases – Explica.
- Si, así que me disculpo – Hace una reverencia.
- Te hemos ayudado en lo que nos pediste, tú y tu padre por supuesto – Comenta.
- Lose y se lo agradezco mucho – 
- Sabemos que lo que viviste fue muy difícil, pero solo pedimos que utilices como excusa eso para que no prestes atención en clase – Aconseja.
- Si, lo hare, muchas gracias – Sonríe cortes, da media vuelta, abre la puerta y sale de ahí.
Esa ocasión estaba muy mal, aun no podía procesar todo lo que me había pasado, pero ellos tienen razón. No es fácil, ya no puedo hablar con la gente, tengo miedo a que me rechacen o me dañen de la misma manera. Pero lo que nunca espere, fue que alguien estaba esperándome a fuera de esa oficina.
Amanayo se encontraba recargado en la pared mirando hacia la nada, al escuchar la puerta su vista va hacia Kina – Hola – Saluda.
- ¿Qué haces aquí? – Pregunto algo extrañada.
- Bueno... – Pensó por un momento su respuesta – Quería saber tu nombre – Soltó, como si fuera una excusa.
- ¿En serio? – Algo fastidiada suspira – Shigiru, Shigiru Kinaiya – Hablo y lo miro a los ojos.
- Vaya... que nombre tan peculiar – Se burla.
- ¿Qué quieres decir con eso? – Algo molesta.
- Jejeje, nada – Sonríe.
- ¿Sabes? Estas empezando a irritarme, Kitsune-kun – Confiesa.
- Llámame por mi nombre – Habla rápidamente.
- Ah... – Kina se queda pensado un momento - ¿Cuál era tu nombre? – Pregunta.
Amanayo totalmente molesto le responde – ¡Amanayo! Me llamo Kitsune Amanayo – Se cruza de brazos.
- ¿Amanayo? Que nombre tan peculiar – Se burla igualmente – Te llamare Amano – Sonríe.
- ¿Quién te dio el derecho a cambiarme el nombre? – Molesto.
- Te aguantas – 
- Tsk – Molesto – Por cierto Ki... – Piensa.
- Kinaiya, puedes llamarme Kina – 
- Kina, es un lindo sobrenombre – Le toca la mejilla – Igual que tu – Confiesa.
- Eh? – Kina se sonroja al instante – Y-Yo... – No sabía que decir.
Amanayo sonríe burlonamente – ¡Jajaja! No puedo creer que lo creyeras – Ríe descontroladamente.
- Eh? – Kina aun sonrojada comienza a enojarse.
- ¡Jajaja! Debiste ver tu cara – No contiene su risa.
Kina no soporto más, aprieta su puño derecho y golpea a Amanayo fuertemente en su estómago.
- ¡Auu! – Se quejó mientras sobaba el área afectada.
- ¡Idiota! – Molesta se va del lugar.
Amanayo la sigue rápidamente – Kina, era una broma, no seas aguafiestas – Insiste - ¡Kina! – Alza la voz.
Nuevamente en la actualidad
Él es un... Idiota
En el receso
Kinaiya estaba comienzo dentro de la cafetería junto a una compañera de clase.
- ¡Kina! – Amanayo corre hacia donde esta ella.
- ¿Acaso nunca se cansa? – Comentaba la compañera de Kina quien estaba frente a ella.
- Un cabeza hueca nunca piensa – Kina estaba dando la espalda a la entrada de la cafetería – Así que ahí tienes tu respuesta – Muerde su sándwich.
Amanayo estaba a punto de llegar hacia Kina, pero una piedra ocasiono que cayera a centímetros de ella - ¡Kina! ¿Por qué me haces esto? – Se queja.
- ¿Cuándo pusiste esa piedra ahí? – Pregunto la chica.
- Antes de que llegaras – Kina responde, guarda su almuerzo, se levanta y sale de la cafetería.
- ¿Eehhh? – La chica la mira irse – Kina a veces es alguien muy reservada – Comenta.
Amanayo se levanta del suelo, se sacude, mira a su alrededor y bufa – Como sea – Da media vuelta y sigue a Kina.
- Ah, claro. Déjenme sola – La chica habla irónicamente y con tono molesta.
Kina caminaba por el pasillo camino a su salón de clases, pero unos brazos le rodearon el pecho en un abrazo.
- Mi amor... Te he buscado durante un largo tiempo – Amanayo comento mientras la abraza por detrás – He cruzado ríos, mares, incluso- Amanayo fue interrumpido por Kina.
- ¡Solo saliste de la cafetería! – Le da un codazo en el estómago.
- ¡Auu! – Se aparta de ella y se cubre el área afectada - ¿Por qué eres tan mala? – Le pregunta haciéndose la víctima.
Kina suelta un suspiro pesado, da media vuelta y se acerca a Amanayo, él se incorpora y la mira. Ella se pone de puntillas por la diferencia de estatura, toma las mejillas de Amanayo entre sus manos y le da un beso en la mejilla.
- Perdóname ¿Sí? – Lo mira a los ojos de una manera amable.
Amanayo retrocedió unos cuantos pasos sonrojado y desvía la mirada – N-No... Hagas eso – 
- Jajaja – Se ríe – Es la única forma en la que pague tus bromitas – Da media vuelta y se aleja un poco.
Amanayo la sigue con la mirada. Kina se detiene y voltea a verlo.
- No querrás llegar tarde a clases ¿verdad? – Sonríe.
- ¿Eh? – Algo confundido.
- Ya casi toca el timbre – Aclara – Así que es mejor apresurarse. ¿No es así? Amano – Sonríe, vuelve a girar y sigue su camino.
Amanayo sigue embobado, pero tras unos segundos reacciona – ¡Ki-Kina! ¡Espera! – Corre un poco y la alcanza.
Amano a veces es muy curioso. Cambia de actitud repentinamente, claramente solo cuando estoy yo. Pero... a pesar de todo él es un gran amigo. Desconoce mi verdadero pasado, pero creo que ha llegado la hora de decirle, quien soy y lo que me paso. Un año de amistad, por ello, se ha ganado mi confianza, aunque... no es lo único que se ha ganado.
Al día siguiente, en la oficina del director
Amanayo se encontraba consultando unas cosas con el director respecto a unos planes de estudio.
- Muy bien, muchas gracias Kitsune-san – Agradece mientras pone los lentes en la mesa.
- No hay de que – Se levanta de la silla – Siempre estoy a su disposición – Sonríe amable.
Alguien toca la puerta
- Adelante – El director alza la voz para indicar que podían entrar.
La persona que entro, era un hombre bien vestido, elegante y alto – Buenos días – Saludo cordial mientras entraba a la oficina.
- W-Wow... – El director se levanta de su asiento – U-Usted es... Konogua, Konogua Tatsu ¿verdad? – Pregunta nervioso.
- El mismo y único – Bromea carismático.
Amanayo lo miraba algo sorprendido, no era una persona que conviviera con muchos, así al ver a alguien tan importante enfrente de él era algo increíble.
- B-Bueno, siéntese, siéntese – Ínsita mientras él también tomaba asiento ansioso – Dígame, ¿Qué se le ofrece? – Pregunto prestando total atención.
- Bueno vera – Se acomoda – Quiero meter a mi hijo en su escuela – Propone.
Amanayo se sorprendió al escuchar sus palabras. En cambio, el director ríe algo nervioso.
- Claro que sí, ahora mismo hacemos el papeleo para que entre hoy mismo – Comenta alegre.
- Jejeje, muchas gracias, me alegra saber que está dispuesto – Agradece.
- Claro que si – Afirma – ¡Oh! Cierto. Le presento a mi estudiante estrella, Kitsune Amanayo – Presenta.
- Un gusto – Amanayo hace una reverencia.
- Jejeje, mi hijo estará rodeado de muy buenas personas – 
- Se lo aseguro – Vuelve a afirmar – Bueno, Kitsune-san, eso es todo por hoy. Muchas gracias, ya puedes retirarte – 
- Gracias, con permiso – Se despide, abre la puerta y sale de esta sin antes escuchar lo último de la conversación.
- Bueno, dígame ¿Cómo se llama su hijo? – Pregunta dispuesto a escribir.
- Konogua Daidagua – 
Amanayo suspiro aliviado, estaba nervioso tener a alguien como el tan cerca. Pero algo era más importante que eso, así comenzó su caminata para buscar a Kina.
En la entrada de la escuela
- ¡Misaki-san! – Kina corría hacia su compañera de clase.
- ¿Eh? – Misaki la volteo a ver al instante – Kina-chan, buenos días – Saluda.
- Buenos días – Le sonríe.
- Vaya, que milagro no verte con Amanayo-kun – Comento traviesa.
- Lo volvió a llamar el director y tuvo que irse más temprano – Aclara.
- Ya veo – Asiente – Amanayo-kun tiene una vida muy pesada – Se queja.
- Jejeje, si un poco – Se rasca la nuca.

- Oye... – Misaki miro hacia detrás de Kina - ¿Qué es eso? – Señala. Al parecer había una multitud de personas.
- Quien sabe – Kina alcanza a ver a Mitsuki venir de la esa dirección - ¡Mitsuki-san! – Llama.
- ¿Eh? – La mira – Kinaiya-san - Se acerca.
- ¿Qué está pasando? – Pregunta refiriéndose a la multitud.
- Pues... a lo que alcance a escuchar es que unas personas dicen conocer a alguien famoso y mostraron pruebas y la gente fue rodeándolos – Explica.
- ¿De quién se trata? – Pregunto Misaki.
- Lamentablemente no alcance a escuchar, lo siento – Se disculpa.
- No te preocupes – Kina le acaricia la cabeza.
- Mejor vámonos, no creo que la gente importante se fije en alguien como nosotras – Da media vuelta y comienza a caminar.
- Jejeje, tienes razón – Apoya Kina.
- Eso espero – Mitsuki dudo un poco.
Una persona se asomó del centro de la multitud – ¡Oh! Dios mío – Sale de entre toda la gente - ¡Kina! – Grita mientras corre hacia donde está la chica.
- ¿Eh? – Kina volteo al escuchar que alguien la llamaba.
- ¿Lo conoces? – Misaki pregunto curiosa.
- Ni idea – Respondió confundida.
El chico la alcanza y le dio un abrazo repentino.
- Amm... ¿Qui-Quien eres? – Pregunta Kina con algo de miedo. El chico se separa inmediatamente.
- ¡Oh! Lo siento, soy Yankar Shinkar, un gusto – Saluda.
- Je-je-je – Insegura y nerviosa
El chico miro hacia la multitud - ¡Oigan! ¡La encontré! – Hacia señas.
Otras tres personas salen de la multitud haciendo a un lado a todos los demás. Kina, los identifico de inmediato, sujeto su mochila con fuerza y retrocedió un par de pasos.
- ¿Quiénes son ustedes? – Pregunta Misaki algo molesta.
- Somos amigos de Daidagua, Konogua Daidagua – Responde una chica quien parece ser la cabecera del grupo.
- ¡Daidagua! – Mitsuki y Misaki dijeron en unísono.
- ¿Konogua Daidagua? – Pregunto Misaki incrédula.
Kina seguía retrocediendo – N-No... – Choca con alguien y levanta la mirada.
- ¡Kina! Hola – Amanayo la saluda con una sonrisa.
- A-Amano... – Logro pronunciar con temor.
- ¿Eh? ¿Qué pasa? – La sostiene de los hombros - ¿Qué tienes? – Preocupado.
Mitsuki volteo a mirar a Kina – Kinaiya-san – Estaba confundida ante todo lo que estaba pasando.
- ¡Kina-chan! – Misaki se acercó de inmediato - ¿Qué te pasa? – Le pregunto preocupada.
- ¡Mira! – ¡Ahí está! – Shinkar señala a Kina.
- Gracias, ahora vete del camino – Una chica empuja a Shinkar.
- N-No... – Kina se sujetó de los brazos de Amanayo.
- ¿Eh? – Amanayo confundido mira al grupo algo molesto.
Una de las chicas se acerca a Kina, la mira frente a frente. Kina solo podía mostrar temor – L-Lucy-chan – Pronuncio.
- ¡Kina-chan! – Saluda la chica con los brazos abiertos.
- ¡¿Eh?! – Mitsuki la miro totalmente impactada.
- Ki-Kina-chan... ¿D-De donde- Misaki trataba de hablar, pero las palabras no salían.
- ¿Qué pasa Kina? – La otra chica se acerca – Solo han pasado 2 años – Sonríe.
- A-Ami-chan... – Kina se sujetaba más fuerte de Amanayo.
De repente, Kina sintió que Amanayo se alejó de ella, de inmediato giro su cabeza, unos brazos lo sostenían y alejaban de ella. Kina se asustó de inmediato.
Lucy se acercó rápidamente y la tomo de los brazos – Vamos Kina, no me digas que no nos recuerdas – Sonríe de una forma sínica.
- Te hemos extrañado mucho – Mikami camina a un costado de ella - ¡¿Y así nos pagas?! – La abofetea, Lucy soltó su agarre y provoca que Kina se tire al suelo.
- ¡Kina! – Amanayo se intenta zafar del agarre.
- ¡Kina! – Misaki corre hacia Kina y se agacha - ¡¿Cómo te atreves?! – Le grita a ambas.
- No, ¿Cómo es que se atreven a estar con alguien como ella? – Mikami señala a Kina – Ella es horrible, ella es...- El golpe de una bofetada proveniente de Amanayo impidió que siguiera hablando.
Amanayo se había zafado del agarre y dejo a Shinkar y otro hombre en el suelo.
- No te atrevas a ofenderla – Amanayo la miro totalmente frio.
Por el impacto, Mikami termino cayendo al suelo al igual que Kina. De inmediato, Lucy fue a revisarla – ¡Mikami-san! – Mira a Amanayo - ¿Cómo te atreves? – Molesta.
- No. ¡¿Ustedes cómo se atreven?! – Les grita enojado - ¡Ella no les ha hecho nada! – Se acerca a ella.
- ¡Te equivocas! – Lucy alza la voz – Ella era mala con nosotras – Dijo en un susurro.
Amanayo se detuvo en seco.
- Se creía mejor que nosotras... Simplemente por ser quien era – Mikami miraba hacia el suelo.
- ¿Eh? – Misaki mira a Kina.
Amanayo miro a Kina de reojo, tras unos segundos vuelve a mirar a Lucy y Mikami – Ella es una chica común y corriente. ¡Así que déjenla en paz! – Les grita.
- ¿Común y corriente? – Mikami suelta una risa - ¿Cuántas mentiras les has dicho? – 
- Apuesto que dijiste que tu madre estaba viva ¿No? – Lucy pregunta provocadora.
Kina de inmediato levanta su mirada del suelo, la cual estaba cubierta con algunas lágrimas.
- Je, lo imagino – Lucy se burla. Se levanta y se dispone a acercase a ella.
- No te le acerques – Amanayo se interpone.
- ¿Sigues defendiendo a ese monstruo? – Mikami grita desesperada.
- ¡Ella no es así! No la conoces, no sabes qui- Amanayo fue callado con una fotografía grupal de ellos hace algunos años.
- Ella es Shigiru Kinaiya, hija de Shigiru Konoha y su ya difunta madre Shigiru Daidoji – Lucy revela todo.
Amanayo solo se quedó callado, trataba de analizar toda esa información.
- Ella se escondió de la sociedad, por ellos los rumores de su desaparición – Mikami aclara.
- Siempre era ella y nada más ella, no hacía más que hablar de sí misma y burlarse de nosotras – Lucy seguía.
- N-No... ¡E-Eso no es cierto! – Kina alzo la voz, las lágrimas salieron cada vez, a pesar del shock ella no podía quedarse callada.
Amanayo la miro sorprendido.
- ¡Ja! ¿Esperas que te crea? Por supues- Lucy no termino de hablar ya que Amanayo la interrumpió.
- ¡Cállate! ¡Cállate de una buena vez! – Amanayo al miro con total odio – No sé quién carajos sean, pero lo que si se, es que la Kina que conozco es la mejor persona que he conocido en la vida, aun si ella hizo todo eso, solo importa lo que es ahora y no lo que fue. Además... Yo sé que ella jamás haría algo así – Gira su cabeza para encontrarse con una escena espantosa.
Kina tenía la boca y nariz tapada con un pañuelo, uno de los hombres de antes la estaba durmiendo. Misaki al parecer había salido corriendo del miedo. De inmediato Amanayo iba a mirar al frente, pero un golpe en la cabeza con un objeto desconocido para el hizo que cayera al suelo y unos segundos después, perdiera el conocimiento.
Kina intento ir a su rescate, así que le dio un codazo al chico detrás de ella, provocando que él se apartara levemente de ella, lo empujó hacia atrás y gateo rápidamente hacia Amanayo. Pero un pie se puso encima de su mano derecha.
- ¿Qué pasa Kina? – Lucy la miraba con una sonrisa malvada.
- ¿Ya no puedes caminar? – Mikami se acerca por el otro lado.
- N-No les tengo miedo – Kina trataba de enfrentarse a ellas.
- ¿Así? – Mikami hablo con sarcasmo y le dio una patada en el estómago. Kina se tiró al suelo boca arriba por el dolor.
- Bien hecho – Lucy choca la mano con Mikami. Estaba por golpear a Kina en el estómago, pero Kina lo tomo y como pudo la tiro al suelo con fuerza – ¡Ahh! – Lucy trata de incorporarse rápidamente.
- Maldita – Mikami la mira con odio.
Kina quien pensó que la atacaría, pero se llevó una sorpresa cuando un golpe en su costilla la soltar un grito.
- Gracias Yamanaka-kun – Agradeció Mikami.
- De nada – Respondió.
- Acabemos con esto de una vez – Lucy se acercó junto a Shinkar.
- Realmente, hubiera preferido que las cosas fueran diferentes – Kina comento son una sonrisa.
- ¡Tsk! ¡Eres insoportable! – Mikami le pateo el estómago.
Todos comenzaron a patear y golpear a Kina, la cual no podía defenderse o esquivarla, ya que la tenía rodeada en el suelo.
Levantaron un poco a Kina para golpear su cara de mejor manera, pero antes de poder hacer cualquier cosa, algo los interrumpió.
- ¡Ahí están! – Mitsuki quien había desaparecido desde hace ya hace mucho señalo al grupo de personas al director.
- ¡Tras ellos! – Ordeno el director a los guardias.
- Rayos... – Dijo Lucy.
- ¿Qué hacemos? – Yamanaka pregunto nervioso.
- ¡Correr! – Mikami grito y salió corriendo.
Todos los demás la siguieron, Shinkar quien fue el que levanto la cara de Kina por el cabello, la dejo caer al suelo de golpe, lo cual provoco que Kina perdiera el conocimiento de inmediato.
- ¡Kinaiya-san! – Mitsuki corrió hacia ella para asegurarse de que estuviera bien, lo cual no era así. Rápidamente saco su celular y se dispuso a llamar a una ambulancia.
Llevo la ayuda, junto al padre de Kina, quien tuvo una discusión con el director por tal descuido. Al final, Konoha se llevó a su hija y no volvió.
Continuara...

miércoles, 6 de enero de 2016

Capítulo 1: Un sentimiento Inolvidable

En un día como cualquier otro, la lluvia caía, pero eso no impedía que dos niños jugaran inocentemente.
- ¡Ida-chan! Atrápame – La niña corría de charco en charco intentando evitar que su amiga la atrapara.
- Ya verás que si lo hare – El niño perseguía a su amiga.
La niña mientras corría miro hacia atrás dándose cuenta de que su amigo estaba por alcanzarla. Intento correr más rápido, pero era inútil.
- ¡Te tengo! – Exclamo el chico al dar un gran salto para así atrapar a su amiga. Al saltar, provoco que él y la niña cayeran en un charco de agua.
- ¡¿Eh?¡ ¡No es justo! – Se quejó la niña.
- Jejeje – El niño se reía de la actitud de su amiga – Lo que pasa es que no sabes perder Kina-chan – Comento.
- Eso no es cierto – La niña inflo sus cachetes.
- Claro que si – Reía.
- ¡Jm! – La niña desvió la mirada y se cruzó de brazos.
- Oh, ¿te enojaste? – Pregunto burlón.
- No – No lo miraba.
- Oh, es una lástima. Creo que no tendré con quien ir a la feria este fin de semana – Decía provocadoramente.
- Eh? – La niña lo miro sorprendida.
- Ni tampoco al patinaje sobre hielo, pero bueno, ¿Qué se le puede hacer? – El niño se levanta.
La niña al ver que su amiga estaba por irse, lo sujeto del brazo – No seas malo Ida-chan – Lo miro con tristeza.
- ¿Ahora yo soy el malo? – Pregunto con una sonrisa curiosa.
- ¡Vamos! Sabes que estaba jugando – Se excusa – Por favor, ¿sí? – Insiste.
- Mmm... – Piensa unos segundos – No lose... – 
- ¡Por favor! – Suplica.
- Jejeje – El niño comienza a reír – Sabes que sí, no puedo pelearme contigo – 
- ¡Yei! – Alzo las manos en señal de emoción.
- Bueno, bueno, es hora de ir a casa o se hará tarde – El niño ayudo a levantar a su amiga.
- ¡Si! – Asintió.
En casa de la niña
- ¡Oka-san! ¡Oto-san! ¡Ya volví! – Decía la niña al entrar a su casa y quitarse los zapatos.
- ¡Kina! – El padre se emociona al ver a la niña llegar y va hacia ella.
- ¡Kina! – La madre hace lo mismo que el hombre – Llegas a tiempo para arreglarte para la fiesta de esta noche – Comento.
- Lose. Ida-chan me lo recordó – Comento.
- Bueno, no esperemos más y ve a arreglarte – Dijo la mama.
El mayordomo de la casa se acerca a la niña – Acompáñeme, señorita Kinaiya – 
- Si, Daitsu-san – Kinaiya lo sigue.
- Nosotros también debemos ir a prepararnos – Comenta el padre.
- Jejeje – La mujer se ríe – Claro – Lo empuja despacio hacia otra habitación.
Mi nombre es Shigiru Kinaiya, pero las personas más cercanas a mí me llaman Kina. Mi familia es socioeconómica alta, según mi padre, él se llama Shigiru Konoha. Es un empresario que se encarga de manejar una empresa de aparatos tecnológicos. Mi madre se llama Shigiru Daidoji, ella es una economista en la misma empresa.
Cuento con 10 años de edad, estoy en 5 grado de primaria, acabo de empezar. A pesar de mi corta edad he sabido sobrellevar mi vida como represente de la familia. Pero eso no impide que pueda divertirme acorde a mi edad.
Mi amigo se llama Konogua Daidagua, lo llama Ida-chan. Él vive enfrente de mi casa, su familia también es socioeconómicamente  alta. Por lo cual, nuestras familias hacen una fiesta muy seguido en alguna de las casas. En estas se hablan de los proyectos a futuro, metas y visiones de la empresa.
De hecho, esta noche habrá una fiesta, por lo cual, debo vestirse para la ocasión.
Daitsu se acerca a la puerta del baño donde Kina se estaba cambiando y toca la puerta.
- Ya voy – La niña se coloca unos aretes en sus orejas de color celestes.
La vestimenta consistía de un vestido de color celeste claro con unas zapatillas blancas. Su peinado era de dos coletas y en cada una de ellas había un moño de color celeste. Llevaba un par de guantes color blanco que llegaban hasta el ante brazo.
Después de haber terminado de cambiarse decidió bajar a la fiesta que ya había comenzado. Las miradas se concentraban en ella cuando entro al salón. Kina saludo a cada una de las personas del lugar, después iría a buscar a su fiel amigo Daidagua.
- Sabía que estarías aquí – Kina hablo estando detrás de él.
Daidagua estaba en la mesa de dulces, agarra uno, tras otro, hasta que escucho a su amiga detrás de él.
- Es de mala educación tomar cosas sin permiso – Reprimió Kina.
- Es gratis, no son de nadie – Vuelve a tomar otro.
- Jajaja – Kina ríe ante las acciones de su amigo.
- Oye, no es por ofenderte, pero últimamente te has vuelto aburrida – Daidagua hablaba mientras tenía un dulce en la boca.
- Primero, no hables con la boca llena. Segundo, no es verdad, solamente soy algo firme. Las personas esperan mucho de nosotros.
Daidagua traga el dulce que comía – Perdón señorita madura, somos niños, ¿Cómo van a esperar al de nosotros? – Pregunto incrédulo.
- Por nuestras familia – Responde.
- ¿Y eso que? Estoy en la misma posición que tú y no me ves de esa manera – 
- ¿Sera acaso porque no te interesa? – 
- Quizá – Duda – Además, nuestros vecinos no lo hacen tampoco – Se defiende.
- Buen punto – Concuerda – Pero deberías de interesarte un poco – Aconseja.
- Ya relájate o te saldrán arrugas – 
Kina se sintió ofendida y toco su cara para ver si no poseía alguna. Se cruza de brazos y desvía la mirada.
Daidagua se percata del humor de su amiga – ¡Oh! Lo lamento señorita Shigiru. No era mi intensión hacerle enojar – Se inclina y vuelve a incorporare – Como recompensa, le apetecería bailar conmigo – Extiende su mano.
Kina lo pensó por un momento. Tomo su mano – Esta bien – Con una mueca.
Daidagua guio a Kina hasta el centro de la pista y comenzaron a bailar junto a los demás. Termino la canción, hicieron reverencia, aplaudieron y fueron hacia el balcón.
- Kina... – Daidagua llamo a su amiga. Kina lo miro a ver esperando que prosiguiera su comentario – ¿No te cansas de esto? – Pregunto mirando hacia el suelo.
- ¿A qué te refieres? – Kina pregunta ingenua.
- De esta vida, de las fiestas, la formalidad – Se mueve conforme sus palabras y finalmente se posiciona frente a ella mirando fijamente esperando su respuesta.
Kina bajo la mirada y jugo con sus dedos – Soy muy joven para saber si me gusta o no – Se excusa.
- Y nuevamente tenemos a la mujer madura – Se quejó.
Kina se molesta – Solo trato de hacer lo que mis padres me dicen – Lo mira.
- Pero es tu vida – Se exalta – Ellos no deben decidir por ti – Argumenta.
Kina baja la mirada y lo piensa un momento – Soy demasiado joven para decir por mí misma o para saber qué es lo mejor para mí – Vuelve a excusarse.
Daidagua se sorprende ante su insistente respuesta. Apretó los puños resignado. Suspiro y se colocó nuevamente al lado de su amiga – Tal vez... tengas razón – Analizo mientras contemplaba el cielo.
Kina voltea a mirarlo e inconscientemente sonríe. Tras unos segundos, decide sacarlo de su trance picando su estómago, él se queja y se soba el lugar afectado - ¿Ahora quién es el raro? – Pregunta sarcástica.
- Ahora veras – Amenaza mientras se acerca lentamente a ella.
- No... Ida-chan – Se aleja lentamente – No lo hagas... – 
- Vamos, solo quiero jugar – Sonríe maliciosamente mientras se acerca más.
- ¡No te acerques! – Sale corriendo.
- ¡Muy tarde! – La alcanza y ambos caen al suelo.
- ¡Au! – Kina se queja ante la caída. Daidagua solo ríe - ¡No es gracioso! – Alza la voz.
- ¡Jajaja! Para mí si lo es – Sigue riendo a carcajadas.
Kina lo miraba molesta, pero conforme lo veía reír, su risa la contagio y termino riendo junto a él.
Ida-chan...mi mejor amigo. Lo conozco desde que éramos bebes, nuestras familias son vecinas, él siempre ha jugado conmigo, nunca me ha dejado sola. Me acompaña en los estudios y también a varios lugares, como ferias, parques, incluso ríos. Él ha sido un gran amigo... Mi mejor amigo... o al menos... eso creí...
1 años después
Daidagua empuja a Kinaiya, lo cual provoca que esta caiga violentamente al suelo.
- A-Ay... – Kina se queja por la caída.
Daidagua se acerca lentamente a ella y la mira desde arriba. Kinaiya trata de esconderse en su cuerpo, le tenía miedo.
Él se agacha y la mira preocupado - ¿Qué pasa? ¿Te lastimaste? Jajaja – Su preocupación cambio a una risa burlona y se levanta.
Kinaiya solo agacha su cabeza.
- ¿Cómo es que alguien como tu existe? – Ofendió una chica de cabello café que se encontraba al lado izquierdo de Daidagua.
- Lucy-chan... – Kina la miro con tristeza.
- Eres una egoísta, no te soporto – Prosiguió una chica con mechas de su cabello color morada – Solo porque eres de una familia reconocida no quiere decir que te debas de sentir superior a nosotras – La miro con odio.
- Ami-chan... – Sus ojos comenzaron a verse llorosos.
- ¡Tsk! ¿Cómo pude ser amigo de alguien tan caprichosa como tú? – Se acerca un poco y le da una patada en el estómago.
- ¡A-Ah! – Kinaiya inmediatamente se sujeta el estómago tratando de soportar el dolor – I-Ida-chan – Menciono débilmente.
- Y otra cosa, no vuelvas a llamarme de esa forma – La vuelve a patear.
- ¡Ah! – Ahogo su grito, su voz la estaba perdiendo por dolor.
- ¿Entendiste? – Da media vuelta – No eres digna de llamarme por mi nombre – La miro de reojo y se aleja junto a las otras chicas.
Kina se abrazó a sí misma en el suelo – I-Ida-chan – Comenzó a llorar.
Al día siguiente
Kinaiya caminaba por los pasillos mientras abrazaba sus libros con la mirada hacia el suelo.
Lucy se colocó frente a Kinaiya impidiendo que esta pudiera avanzar, acto seguida Kinaiya alzo la vista para verla - ¡Kina-chan! – Dice la chica con una radiante sonrisa.
- L-Lucy-chan... – Kinaiya se alejó unos pasos de ella asustada.
- ¿Eh? ¿Qué ocurre? Te ves algo pálida – Intenta tocarle la mejilla pero Kinaiya se aleja – Tranquila, no te voy a dañar – Le da una sonrisa amable – mucho – Esa amabilidad desapareció y mostro una mirada de desprecio.
Kinaiya se espantó y se alejó de golpe, pero choca con alguien que estaba detrás de ella. Alza la mirada y se encuentra con Mikami.
- ¿Kina-chan? ¿Estás bien? – Pregunta sarcástica y la empuja. Kinaiya cae al suelo y suelta los libros ocasionando que estos se esparzan.
- A-Ami-chan... – Menciona mientras intenta levantarse lentamente.
Mikami se agacha a su altura y la mira – Oww, ¿te caíste? ¡Jajaja! – Se burla y vuelve a incorporarse.
Lucy se acerca a Kinaiya y toma uno de los libros – Déjame te ayudo, quitándote un peso de encima – Lo sujeta y le arranca las hojas.
Kinaiya contemplo el desastre que hacia ellas, mirando cada una de las hojas caer al suelo – N-No... – Petrificada mira uno de los libros, rápidamente lo toma y lo abraza fuertemente.
- Oh, mira – Mikami señala a Kinaiya – Alguien quiere mucho ese libro – Se acerca y trata de arrebatárselo.
- N-No... – Kinaiya lo abrazaba más fuerte impidiendo que lo tomara.
- ¡Oh vamos! Es solo un estúpido libro – Comento Lucy molesta. Estaba a punto de darle una bofetada, pero una voz masculina se lo impidió.
- Te equivocas Lucy – Corrigió Daidagua quien caminaba en dirección a ellas.
- Daidagua... – Lucy lo mira sorprendida.
- Ida-chan... – Kinaiya levanta la cabeza lentamente.
Daidagua se acerca a Kinaiya hasta quedar frente a ella – Ese libro... es el de tu difunta madre... ¿verdad? – La mira con seriedad.
Kinaiya baja su mirada y abraza más fuerte el libro – Oka-san... – Sus ojos vuelven a aguadarse.
- Me lo imagine – Patea las manos de Kinaiya, ya que se hallaban rodeando el libro frente a su estómago. Ella se queja, pero trata de retener los gritos - ¿Para qué lo cuidas? Tu misma la mataste – Daidagua la patea en un costado, provocando que esta se tirara en el suelo.
- I-Ida-chan... – Se oculta en sí misma.
- Y también... ¡Te dije que no volvieras a llamarme así! – La vuelve a patear en un el estómago.
- ¡A-Ah! – Escupe un poco de sangre.
Daidagua se aleja un poco – Sino hubieras sido caprichosa – Da media vuelta – Tu madre no estaría muerta – Se va del lugar junto a Lucy y Mikami.
Kinaiya junta sus piernas y las abraza junto con el libro – Oka...-san... – Las lágrimas vuelven a salir de sus ojos.
Más tarde. En la casa de Kinaiya
Kinaiya abre la puerta lentamente y busca a su alrededor. Se adentra a la casa rápidamente, como si evitara a alguien.
- ¡Kina! – La voz de su padre la dejo helada y solo volteo a verlo – Hija – Se acerca rápidamente - ¿Estas bien? Ayer te metiste a tu cuarto y en la mañana no te despediste – Acaricio su mejilla.
- Si, estaba cansada y debía llegar rápido a la escuela – Se excusa con una sonrisa.
- ¿Qué te paso? – Le va una marca en la mejilla.
- ¿Eh? – Se tapa la herida – Solo me pegaron con una pelota por accidente – Miente.
- No mientas – Su padre la toma de los hombros – No es la primera vez que vuelves con golpes o moretones – 
- Oto-san... – Lagrimas comenzaron a salir nuevamente por sus ojos.
- Tranquila – La abraza – No te preocupes, maña mismo nos iremos de aquí – 
- ¿Eh? – Se separa – Oto-san no necesitas... – Se limpia las lágrimas.
- Tranquila – Acaricia su mejilla – Debemos irnos, me dieron trabajo en otra ciudad. Nos iremos mañana por la mañana – 
- Oto-san... Muchas gracias – Sonríe amable.
- No agradezcas, eres mi hija y debo asegurarme de que estés bien y seas feliz – Le besa la frente.
- Jeje. Me voy a mi cuarto – Le da un último abrazo y sube las escaleras en dirección a su habitación.
- Descansa, mañana tendremos un largo día – Se despide.
Kinaiya se fue a dormir, a pesar del dolor que sentía en todo su cuerpo, estaba feliz, ya que no volvería a experimentar algo similar. Oh...al menos...eso pensaba.
El despertador suena. Kinaiya se levanta un poco adormilada, dirige su mirada al reloj, lo toma y apaga la alarma – Jejeje. Buenos días – Sonríe.
- ¡Hija! Ya despierta – Llamo Konoha desde la parte de abajo.
- ¡Si! – Respondió rápidamente y se levantó de la cama. Se cambió la pijama y bajo a ver a si padre – Oto-san - 
- Hija – La mira – Apúrate, salimos en una hora – Advierte.
- ¡Si! – Asiente emocionada y vuelve a subir.
Kinaiya acomoda en las maletas lo que le  faltaba. Sentía un gran alivio cada vez que metía una prenda en la maleta, pero a la vez sentía una profunda tristeza.
Más tarde, Kinaiya y su padre ya se encontraban fuera de la casa. Daitsu estaba metiendo las maletas a la cajuela.
Kinaiya miraba la casa con cierta nostalgia. Su padre quien estaba al lado de ella, la tomo de los hombros. Kina lo mira de inmediato.
- Ya es hora – Sonríe cálidamente.
- Si... – Baja la mirada. Suspira y alza la vista. Sonríe.
Konoha llevo a Kinaiya al interior del carro, ella puso su mirada hacia la ventana.
No lo podía creer. Estaba alejándome de aquello que me hacía daño – Pensaba Kinaiya mirando hacia ventana - Todo lo malo desaparecía dentro de unas horas. Pero... ¿Estaré haciendo lo correcto? – Dudaba de sí misma – Ha algo que me duele además de mi cuerpo, para ser específica, en el pecho – Pega sus manos contra su pecho – Ida-chan... Desde la niñez fuiste mi mejor amiga, viví muchos años a tu lado... Por eso mismo era inevitable que me enamorara de ti – Ríe internamente – Es irónico, antes amigos y ahora desconocidos. A pesar de todo el daño que me ocasionaste, este sentimiento permaneció latente. Lamento no habértelo dicho antes. Ida-chan... Siempre me gustaste – Se recarga en el respaldo del asiento, cierra los ojos y se queda así hasta quedarse dormida.
Continuara...