viernes, 29 de abril de 2016

Capítulo 4: Esperanza

A veces cuando cometemos un error, no lo notamos y por ello causa un acontecimiento inesperado, pero por supuesto, hay excepciones. Estas tratan de hacer lo posible para remediarlo.
- ¿No es obvio? - Daidagua mira a Mitsuki - Vamos a ayudarla -
Amanayo solo lo mira Daidagua con cierto enojo.
Daidagua: ¿Qué no es obvio? Vamos a ayudarla
- ¿Y tú? ¿No piensas ayudarla? - Daidagua le pregunta.
- Eso a ti no te incumbe - El enojo lo hacía hablar sin pensar.
- Claro que me incumbe, estamos hablando de Kina - Algo molesto.
- No mostraste interés en todo el tiempo que conozco - Se defiende.
- Mi historia con ella no te importa - 
- ¡¿Quien dijo que no?! - Amanayo se levanta.
Ambos se miran molestos entre sí.
El Doctor sale de la habitación y todos se giran a verlo.
 - Doctor - Mitsuki se levanta y se acerca - ¿Cómo está Kina? - Angustiada.
- Esta bien, solo está inconsciente. Lo más probable es que puedes darse de alta el día de mañana.
- ¿Esta fuera de riesgo? - Pregunta su mayordomo.
- Por ahora sí. Fue solo ataque de estrés -  Explica.
- ¿Cuándo despertará? - Pregunta Mitsuki.
- No estoy seguro, de todas formas alguien deberá quedarse por si necesita algo - 
- ¡Yo lo haré! - Daidagua alza la mano emocionado.
- ¿Por qué tú? - Amanayo lo debate.
- ¿Tienes algún problema con eso? - 
- Si, por qué tu - Se acerca a él.
Mitsuki se pone en medio y los separa - Creo que el más indicado para esto es Daidagua, es el más maduro de los dos. Así que acostúmbrate - Molesta se aleja.
- Tsk... Como sea - Amanayo se cruza de brazos y desvía la mirada.
- De todos modos, yo junto a Daitsu nos iremos - Mitsuki toma sus cosas.
- Yo iré entrando - Daidagua se acerca a la puerta.
- Daidagua - Mitsuki le habla y el voltea - Cuídala - Da media vuelta y se va junto a Daitsu.
Amanayo lo mira con enojo - ¡Tsk! - No dice nada y solo se va deprisa.
- Usted, es Konogua-san, ¿verdad? - Dice el Doctor.
- Sí, soy yo - 
- He oído mucho de usted -
- Me imagino - Se rasca la nuca apenado. 
- No soy nadie para juzgarlo, pero creo que tomó las decisiones incorrectas –
- Eso... lose - Baja la mirada.
- Es bueno que lo sepa - Comienza caminar y se va.
Daidagua lo mira irse - Pero lo hice muy tarde - Suspira y entra en la habitación.
Kinaiya se encontraba recostada en su cama.
Daidagua se sienta en la silla al lado de ella.
- Hola - Daidagua la mira con una sonrisa - Me alegra volver a verte... - Baja la mirada al recordar lo que le hizo - Perdón... Perdón por todo. Yo... No quise que esto pasará... Lo siento - Cubre su cara con ambas manos - Perdóname - Dice entre sollozos.
Más tarde en el apartamento de Amanayo
Él se encontraba acostado en su cama mirando hacia el techo - ¡Tsk! - Se levanta y se para delante del espejo. Suspira y vuelve a acostarse en su cama.
Comienza a recordar lo que ocurrió hace años con Kinaiya y vuelve a suspirar - ¿Por qué no pude hacer nada para protegerla? No fui lo suficientemente fuerte para ella... No la merezco - Se tortura a sí mismo - Si ella... recordará lo que pasó, ¿volveríamos a ser amigos? - Trata de alentarse un poco. Se sienta en la cama - Voy... - Aprieta los puños - A hacer todo lo posible para que eso pase y así no volveré a perderla –
Al día siguiente
Daidagua se encontraba dormido en la silla.
Mitsuki abre la puerta sigilosamente para impedir que este se despierte. Sin embargo, Daidagua despertó alterado al escuchar el sonido de la puerta.
- ¡¡¿Ehh?!! - Se incorpora - ¡¿Qué?! ¡¿Quien?! - Alterado.
- Tranquilo. Solo soy yo - Le sonríe. 
Daidagua suelta un suspiro aliviado.
Mitsuki suelta una risa. Después le da bolsa - Pensé que querrías comer –
- ¡Oh! Gracias - La deja en la mesa.
- Y también, esto - Le da el diario de Kina.
Daidagua lo toma algo confundido - ¿Para qué? - La mira.
- Bueno... - Mira hacia otro lado - Creo que deberías saber lo que ella pensaba en todo ese tiempo - Sonríe y se va de la habitación.
Daidagua mira el diario y sonríe - Tal vez aún tenga esperanza -
De repente Amanayo entra a la habitación. Daidagua le da una mirada indiferente - ¿Qué quieres? -
- Respuestas, eso es lo que quiero -
- ¿Respuestas sobre qué? - Confundido.
- Sobre todo lo que hiciste - 
- No lo haré –
Amanayo lo mira molesto y grita - ¡¿Por qué?! -
- Primero que nada, debes de dejar de alterarte por todo. Segundo, quisiera encontrar mis propias respuestas antes - Mira el diario.
- ¿Qué quieres decir? - 
Daidagua le muestra el diario - Debemos de saber cómo piensa ella para poder entenderla - Explica. 
- ¡¿Vas leer su diario?! - Desconcertado.
- Así es. Es la única manera de saber lo que piensa de nosotros antes de todo lo que ocurriera - Baja la mirada.
- ¿La amas? - Amanayo pregunto algo desanimado.
Daidagua lo mira - ¿Tú la amas? - Regresa su pregunta.
- Si - Lo dice con total confianza - ¿Algún problema? -
- Sí, tengo un problema. Yo también la amo - Responde.
Amanayo suspira - No creo que debamos pelear para ver quién se queda con ella - Amanayo trata de ser razonable.
- Estoy de acuerdo - Daidagua lo apoya - Kina lo hará -
- Perfecto - Da media vuelta y gira la perrilla - Mañana vendré a reemplazarte, para que descanses - Sale de la habitación.
Daidagua suelta un suspiro pesado. Su mirada se va hacia donde se encontraba Kina - Muy bien - Mira el Diario y lo levanta frente a el - Vamos a comenzar - Lo acerca y lo abre.
Daidagua comenzó a leer el Diario. El cual contenía una presentación del mismo.
"Me llamo Shigiru Kinaiya, en realidad no sé si alguien más a parte de mi estará leyendo esto, pero... de todos modos lo escribiré.
Estoy segura de que al momento de escribir algunas lágrimas serán derramadas, así que una disculpa de ante mano, pero a pesar de que sufriré recordando todo, siempre habrá lindo recuerdos.
Gracias... por abrir mi corazón."
Daidagua hizo una mueca, pero no se detuvo y dio vuelta a la hoja.
"Capitulo 1: Mi mejor amigo"
"Era un día de nieve, era la primera vez que podía apreciarla, así que decidí salir a jugar. Después logro ver una sombra, no era muy alta así que sospeché que sería de mi edad, entonces decidí investigar para ver de quien se trataba.
Me di la vuelta y vi a un chico de mi altura y posiblemente de mi edad, estaba parado justo detrás de mí, me miraba, pero no decía nada. Decidí salúdalo, he inclusive me presente, cuando le pregunte su nombre él no me respondió pero casi al instante pude sentir una sensación suave y fría en la cara.
Aparentemente ese niño me había aventado una bola de nieve. No reaccione al instante, así que tras unos segundos quite la nieve de mi cara y al el notario salió corriendo, logre ver una sonrisa en si rostro. Con el poco enojo que tenía, tome nieve del suelo y la hice bola, tras esto, comenzamos una batalla de bolas de nieve que duró toda la tarde.
Pero, termine perdiéndolo de vista, puesto que ya había oscurecido, así que decidí regresar a mi casa. Al poco tiempo, comencé a estornudar, mis padres me pusieron junto a la fogata de la chimenea de la sala y me colocaron cobijas para calentarme, al parecer el estar todo el día en la nieve me afecto.
Un rato más tarde, mis padres van a la sala con el niño con el que pase toda la tarde jugando en la nieve. Me dijeron que el será nuestro nuevo vecino y que al parecer no era muy social, era muy tímido y eso lo pude comprobar. Ese chico se llama Konogua Daidagua y a partir de ahora sería mi compañero de juegos. Tras presentármelo el estornudo y mis padres lo pusieron a un lado de mí, comencé a hablar con él y tuvimos mucho de qué hablar, a partir de ese día... Ida-chan se convirtió en mi mejor amigo..."
Algunas lágrimas comenzaron a manchar el diario. Daidagua se encontraba llorando al terminar de leer el primer capítulo del diario - Perdón... ¡Perdóname! - Sollozaba y colocó el libro en su cara.
Al día siguiente, en el hospital.
Mitsuki al igual que el día anterior abre la puerta con sigilo para no despertar a Daidagua. Ella se adentra a la habitación y mira a Daidagua con cierta tristeza.
De pronto Amanayo abre la puerta bruscamente haciendo que Daidagua despertará de golpe - ¡E-Estoy despierto!  - Lo mira - Ah, solo eres tu - Desvía la mirada desinteresado.
- Ya termino tu turno, así que puedes irte - ¡Tsk! - Hace una mueca.
- Ve a descansar, te ves muy cansado - Mitsuki trata de convencerlo.
Daidagua suspira, se levanta de su asiento y deja el diario en la mesa. Se acerca a Amanayo y se posiciona al lado del - Cuídala bien, ¿De acuerdo? - Comienza a salir de la habitación.
- No soy tu - Se adentra a la habitación. 
Daidagua lo alcanzó a escuchar y solo puede bufar e irse del lugar.
- ¿Deseas algo? - Mitsuki le pregunta cortésmente.
- No, estoy bien - Se sienta en la silla.
- Cualquier cosa le dices a la enfermera - Sale de la habitación.
Amanayo mira alrededor - Vaya que es una habitación bonita. No me sorprende que sea para ti - Mira el diario y decide tomarlo. Lo abre y mira la primera página, al poco tiempo hace una mueca. Molesto lanza el libro lejos, al hacerlo, el libro se abre.
Amanayo lo mira algo inquieto, gira los ojos y se levanta a recoger el libro. Lee el título que se muestra en la página ya abierta y se sorprende.
“Mi nueva vida
Capítulo 2: Mi compañero loco
Amanayo decide volver a sentarse y leer el diario.
Después de conocer a Amanayo o como le digo yo, Amano. ¡No para de seguirme! Esta todo el tiempo gritando mi nombre y diciendo cualquier tontería, llega a hartarme ¿No tiene nada más importante que hacer? Pero, ya que, al menos ya no me siento sola. El me hace reír y eso me hace sentir bien, aunque sea un bipolar.
Aunque la verdad me impresiona mucho Amano, es alguien muy bueno en la escuela, así que me ayuda mucho.
Anteriormente mencione como lo conocí. Después de que me siguiera todo el día hasta mi casa, le cerré la puerta en la cara, aunque seguía gritando mi nombre. Finalmente mi padre me dijo que fuera con él para que dejara de molestar.
Al salir dejo de gritar mi nombre y solo me observo, fue entonces cuando le pregunte: "¿Qué quieres?" El me respondió tranquilamente: "A ti". Me sonroje levemente, sabía que estaba jugando así que le dije que se dejara de jugar. Me gire para abrir la puerta, pero Amano me tomo de la mano, yo por reflejo voltee, me miro serio, me asuste, se arrodillo y acerco su cara a mi mano y dijo: "Yo haré cualquier cosa que me digas, te haré feliz siempre...Tu cara tan bella no merece ser manchada con un gesto triste... Considero que se vería mejor, mucho más bella con una tierna sonrisa. Levanto la mirada, no pude evitar sonrojarme por tales palabras. Sonriendo tiernamente me sentí extraña así que aparte mi mano y me metí corriendo a mi casa. Me quede hay un par de segundos, después de eso me fui corriendo a mi habitación, era algo que no podía procesar así que me fui a dormir.
Al día siguiente llegue a la escuela y adivinen quien me estaba siguiendo y gritando mi nombre nuevamente. No quería voltearlo a ver, era demasiado vergonzoso para mirarlo a la cara, aun me sentía algo nerviosa, así que me la pase ignorándolo todo el día por esa razón. Aunque claro, él siempre me ha alegrado el día...Siempre...
Amanayo estaba sorprendido, no podía creer lo que había leído. Recordó aquella noche, aquellos días, el equilibrio le faltó y se recargo en la pared y por lógica comenzó a llorar - Yo... Y-Yo... Yo siempre... quise verte feliz... -
Se quedó así por un tiempo, no podía soportar la realidad que a pesar de su promesa y su determinación no pide proteger a la mujer que amaba.
Mientras tanto, Daidagua se encontraba recostado en su habitación mirando hacia el techo, en lo único que podía pensar en ese momento, era en Kina.
Tras no poder dormir se levantó y se dirigió a la ventana - No volveré a sacarte - Decía para sí mismo, como una promesa que estaba determinado a cumplir.
- Eso que dije esa noche es verdad, cumpliré mi promesa, sin importar que - Amanayo se prometía de igual manera.
- Haré que recuerdes nuestras aventuras y creare unas nuevas - Daidagua sonreía para sí mismo.
- Te cuidare como debí y te haré sonreír otra vez - Amanayo se incorporó.
- Si no puedes recordar el ayer, yo te daré un mañana - Dijeron ambos a pesar de estar en distintos lugares. Estaban dispuestos a darlo todo, por la mujer que amaban, todo.
Continuara...

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